• Alexis Sazo

Episodio #57: La satánica mentira vegetariana y vegana

Actualizado: 2 de oct de 2020



Nota: Esta es la transcripción de un episodio del podcast Edificados en Cristo. Para escuchar el episodio del podcast hacer click aquí.


¡Sean todos muy bienvenidos a un nuevo episodio más de su podcast, Edificados en Cristo! Mi nombre es Alexis. Y el día de hoy, les traigo un episodio titulado: La satánica mentira vegetariana y vegana. Pero antes, demos paso a la intro y los veo enseguida.


Hace ya bastantes años que el movimiento de vegetarianos y veganos ha venido masificándose alrededor del mundo, especialmente entre los jóvenes. No obstante, esta realidad ha permeado, incluso en las iglesias, alcanzando, obviamente, a los jóvenes cristianos quienes deciden no comer carne de animales o ningún producto de origen animal, repitiendo las palabras de las personas del mundo que dicen: “Yo respeto todas las vidas”.


Para seguir este tipo de dieta, existen varias razones, desde la salud hasta las religiosas, pero en este episodio me quiero centrar en la que está basada en los “derechos de los animales”. Probablemente muchos hermanos no estén al tanto de la diferencia entre ser vegetariano y ser vegano, así que explicaré un poco de esto, para luego ir haciendo el análisis a la luz de las escrituras.


Tanto los vegetarianos como los veganos son personas que han decidido seguir una dieta principalmente a base de vegetales. Los vegetarianos son un poco menos estrictos que los veganos, ya que hay muchos que eliminan las carnes rojas y blancas, pero consumen leche y sus derivados, así como huevos. La gran diferencia con los veganos, es que estos no consumen ningún tipo de alimento que sea de origen animal y su dieta es solo a base de frutas y verduras.


El término vegano es más moderno que el vegetariano y quizás alguien no lo haya oído. En internet dice que esta palabra la inventó un señor inglés llamado Donald Watson, quien en 1944, con otros seis amigos, fundaron la primera sociedad vegana del mundo, la Vegan Society. Se nos dice que la etimología de la palabra vegano proviene del término inglés vegan, que se escribe igual que vegano en español, pero sin la “o” final. Se dice que la palabra se deriva de VEGetariAN, que significa vegetariano en español y la formaron al tomar las tres primeras letras y las dos últimas de la palabra vegetarian, quedando la palabra: Vegan.


Como dije anteriormente, existen un sinnúmero de razones por las cuales las personas optan por este estilo de alimentación. Pero lo que últimamente se promueve entre las personas jóvenes es “crear consciencia” sobre la vida de los animales, poniéndolos al mismo nivel de las personas, esto se conoce comúnmente como: los derechos animales.


Voy a leer la definición que aparece en Wikipedia acerca de esto. Dice lo siguiente:


Los derechos animales son la idea en la cual algunos, o todos los animales, tienen derecho a la posesión de su propia existencia y de sus intereses más básicos, como la necesidad de evitar el sufrimiento. Deben recibir la misma consideración que los intereses de los seres humanos. Es decir, algunas especies de animales tienen derecho a ser tratados como los individuos que son, con sus propios deseos y necesidades y no como una propiedad insensible.

Pero, ¿por qué estamos viendo este tipo de cosas en nuestros días? La verdad es que es parte de la degradación moral del ser humano y las consecuencias de dejar a Dios de lado. Escuche los siguientes versículos:


Pues aunque conocían a Dios, no le honraron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se hicieron vanos en sus razonamientos y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se volvieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por una imagen en forma de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. Por consiguiente, Dios los entregó a la impureza en la lujuria de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos; porque cambiaron la verdad de Dios por la mentira, y adoraron y sirvieron a la criatura en lugar del Creador, que es bendito por los siglos. Amén. (Romanos 1.21–25 LBLA)

Acá Dios nos dice que los seres humanos nos volvimos necios al cambiar la gloria de Dios por la de las criaturas y que este desvío nos lleva a deshonrar nuestros propios cuerpos. En otras Palabras, cuando el hombre decidió vivir como si Dios no existiera, esto distorsionó completamente nuestra capacidad de razonar. Es que, negar a Dios en un mundo que evidentemente nos deja ver que fue creado por él, tiene consecuencias. Porque si sacamos, por así decirlo, a Dios del escenario, al hombre no le queda más remedio que comenzar a plantearse realidades absurdas, realidades que precisamente entorpecen el razonamiento humano, como por ejemplo, la famosa teoría de la evolución que dice que todo lo que existe es producto del azar. Y en esta distorsión de la realidad es que el hombre comienza a considerar a los seres vivientes que lo rodean de una manera igual a ellos mismos.


Claramente, como Dios se opone al pecado y está resuelto a castigarlo como es debido, por eso es que Pablo nos dice que Dios: “los entregó a la impureza en la lujuria de sus corazones”. Es decir, que Dios revela su ira santa contra el pecado al dejar que los hombres reciban las consecuencias de haber suprimido la verdad de Él con la injusticia humana, en otras palabras, Él nos entregó a seguir la inclinación de nuestros propios corazones cargados de maldad y perversidad. Aunque, ojo, Dios no nos mueve hacia nuestras impurezas, ni tampoco las estimula, sino que estas son la consecuencia de nuestro propio alejamiento de Él. Es como si Dios nos dijera: Ok, ¿quieres hacer tú voluntad? Perfecto, mi castigo es dejarte hacer esa voluntad; pero no te quejes cuando recibas las consecuencias de tus actos. Es como si nosotros voluntariamente eligiéramos meternos en un lodazal, ignorando las advertencias de Dios y Él, en base a nuestra desobediencia, simplemente nos deja revolcarnos en la inmundicia que hemos escogido.


Vuelvo a repetir que no es Dios quien nos insta a esto, porque dice Pablo en el pasaje que leí de Romanos: “Por consiguiente, Dios los entregó a la impureza en la lujuria de sus corazones”. Es decir que, la impureza y la lujuria ya estaban en nuestros corazones y no fue Dios quien no la puso allí, Él solo “soltó las amarras” para que se manifestara nuestra rebeldía, al desobedecer sus designios divinos.


Mis hermanos, es que, existe una conexión entre deshonrar a Dios como Dios y degradar la dignidad humana. Porque nosotros fuimos creados a la imagen de Dios y cuando Él es deshonrado, la dignidad del ser humano comienza a ser pisoteada, porque ya no tenemos ningún punto de referencia, en otras palabras, nos quedamos sin ningún argumento racional para colocar a los hombres por encima de los animales. Y es desde aquí desde donde nacen estos movimientos que equiparan a los seres humanos con los animales.


Obviamente, Satanás aprovecha este desvío de las mentes y corazones humanos, estimulando en nosotros el pecado y la desobediencia. Es que él es experto en ponernos alternativas para alejarnos de Dios. Por así decirlo, él nos facilita el trabajo de querer desviarnos de Dios.


Miren, para que se hagan una idea de qué tan grave es esta desviación, les voy a leer la declaración que hizo la señora Ingrid Newkirk, que es una activista social, defensora de los derechos de los animales, escritora, presidente y cofundadora de Personas por el Trato Ético de los Animales, cuyas siglas en inglés son PETA, la cual es la organización más grande del mundo dedicada a proteger a los animales. Bueno, ella dijo lo siguiente. Escuchen atentamente:


“seis millones de judíos murieron en campos de concentración, pero seis mil millones de pollos de criadero morirán este año en mataderos”.

O sea, la mujer compara el asesinato de seres humanos en los campos de concentración a manos de los nazis con faenar pollos ¿acaso esto no es una locura? Porque en qué cabeza cabe que un ser humano es igual a un pollo. Y sobre todo, esta mujer equipara los horrores del holocausto vivido por más de seis millones de judíos con el de faenar pollos para el consumo humano. ¡Es ridículo!


Ahora bien, si miramos las escrituras, vemos que cuando Dios terminó de crear al hombre y a la mujer, les dio el mandato de reproducirse, de llenar la tierra y de cumplir con el rol de señorío sobre los animales creados (esto está en Génesis 1.28); misma idea que encontramos expresada en los Salmos. Escuche:


Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites? Le has hecho poco menor que los ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra. Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus pies: Ovejas y bueyes, todo ello, y asimismo las bestias del campo, las aves de los cielos y los peces del mar; todo cuanto pasa por los senderos del mar. (Salmos 8.4–8 RVR60)

Quizás alguien se pregunte ¿por qué Dios nos dio un señorío sobre los animales? Bueno, déjenme leer un versículo del Génesis que nos dice el porqué. Dice así:


Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y ejerza dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados, sobre toda la tierra, y sobre todo reptil que se arrastra sobre la tierra. (Génesis 1.26 LBLA)

Esta es la explicación, ya que Dios nos hizo conforme a su imagen y semejanza, por eso nos dio un señorío, pues Él es Señor, el Soberano de todo la creación y al haber sido creados a su imagen, debíamos también imitarle en esto del señorío. Por lo tanto, nosotros como seres humanos estamos por sobre los animales de este mundo, porque Dios nos asignó dicho puesto y nos otorgó dicha dignidad.


Entonces, ya hemos visto que deshonrar a Dios nos trae terribles consecuencias sobre nuestra propia dignidad y que nosotros como sus criaturas no somos iguales a los animales, sino que fuimos hechos superiores. Aunque sabemos que tras la caída, la creación fue maldecida a raíz del pecado, quedando así contaminada (Génesis 3.17). Contaminación que fue removida cuando el Señor Jesús murió en la cruz; esta verdad la encontramos en Hechos 10 donde dice:


Al día siguiente, mientras ellos iban por el camino y se acercaban a la ciudad, Pedro subió a la azotea a orar como a la hora sexta. Tuvo hambre y deseaba comer; pero mientras le preparaban algo de comer, le sobrevino un éxtasis; y vio el cielo abierto y un objeto semejante a un gran lienzo que descendía, bajado a la tierra por las cuatro puntas; había en él toda clase de cuadrúpedos y reptiles de la tierra, y aves del cielo. Y oyó una voz: Levántate, Pedro, mata y come. Mas Pedro dijo: De ninguna manera, Señor, porque yo jamás he comido nada impuro o inmundo. De nuevo, por segunda vez, llegó a él una voz: Lo que Dios ha limpiado, no lo llames tú impuro. Y esto sucedió tres veces, e inmediatamente el lienzo fue recogido al cielo. (Hechos 10.9–16 LBLA)

Cito estos versículos, porque en la ley dada a Moisés, Dios le prohibió ciertos alimentos al pueblo de Israel, los cuales debían ser considerados inmundos; por eso es que Pedro dice que nunca ha comido nada impuro o inmundo. Y ya que hablé del pueblo de Israel y la ley dada por Dios, Él les indicó, específicamente, qué animales podían comer y cuáles no, como ya mencioné. Pero, como acabamos de ver, el Señor limpió la creación con su sangre derramada en la cruz del Calvario. Y es Él mismo quien le dijo a Pedro que matara y comiera. Por lo tanto, nosotros podemos comer de cualquier animal, porque Dios lo limpió todo y debido a esto, todo es bueno. Por eso es que Pablo dice:


Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios; por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia, prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó para que con acción de gracias participasen de ellos los creyentes y los que han conocido la verdad. Porque todo lo que Dios creó es bueno, y nada es de desecharse, si se toma con acción de gracias; porque por la palabra de Dios y por la oración es santificado. (1 Timoteo 4.1–5 RVR60)

Así que, mis hermanos, nosotros como creyentes no debemos ser vegetarianos o veganos debido a lo de los derechos a los animales, porque como dije hace rato, esto no es más que una mentira satánica, pues vimos qué nos dicen las escrituras. Además, tenemos el llamamiento claro de Dios que nos dice que:


No imiten las conductas ni las costumbres de este mundo, más bien dejen que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar. Entonces aprenderán a conocer la voluntad de Dios para ustedes, la cual es buena, agradable y perfecta. (Romanos 12.2 NTV)

Por lo tanto, como creyentes, no debemos seguir las modas del mundo, sino que debemos seguir lo que Dios nos dice que debemos seguir, pues si hemos aceptado el Señorío de Cristo, debemos obedecerle como buenos siervos, porque de otra forma seremos rebeldes contra Dios, porque el Señor Jesús dijo:


El que no está conmigo a mí se opone, y el que no trabaja conmigo, en realidad, trabaja en mi contra. (Lucas 11.23 NTV)

Así que, si es que no estamos cumpliendo la voluntad de Dios, estamos en su contra.


Entonces, para concluir, si es que hay alguien que me esté oyendo y es vegetariano o vegano, siendo creyente, le invito a que obedezca las verdades de Dios y no las mentiras de Satanás con las que engaña al mundo entero; me refiero a que si es que sigue estas dietas por moda o por los derechos de los animales. En otras palabras, llamo a estos hermanos a que abandonen el antropomorfismo, que es la atribución de cualidades o rasgos humanos a un animal o a una cosa; la cual iguala a los animales con los seres humanos, que, como ya hemos visto, fuimos creados a imagen de Dios y puestos por sobre todos los animales.


Que el Señor les bendiga.


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