• Alexis Sazo

El libro indestructible



Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre. (Isaías 40:8 RVR60)


En febrero del año 303, el emperador Diocleciano emitió un decreto que constituyó una declaración de guerra, pero no a uno de sus enemigos, sino a un libro, la Biblia. Ese decreto indicaba que toda persona poseedora de ese libro sería ejecutada, así como también los miembros de su familia. Cada Biblia hallada fue quemada, y muchos creyentes fueron brutalmente asesinados. Diocleciano estaba convencido de que había alcanzado su objetivo, es decir, erradicar de su reino el libro de los cristianos. Para conmemorar su «victoria», sobre una Biblia hecha trizas, levantó una columna con la siguiente inscripción: «El nombre de los cristianos ha sido apagado».


Aquel emperador no pudo haber estado más equivocado. Veintidós años más tarde, otro emperador romano, Constantino, mandó a Eusebio a hacer cincuenta copias completas de la Biblia. Esta es una de los tantos intentos del maligno de tratar de erradicar la Palabra de Dios, no obstante, es imposible, ya que el Señor dijo: «El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán» (Mateo 24:35 RVR60).


Si nos preguntamos ¿por qué Diocleciano no pudo erradicar la Biblia? La respuesta es sencilla: Porque ella es la Palabra de Dios y, por tanto, Él vela por ella. Y durante el transcurso de los siglos, la Palabra de Dios ha sobrevivido no solo al estrago del tiempo, sino a incontables persecuciones. Hoy en día se siguen imprimiendo millones de copias en un sin fin de idiomas y se sigue traduciendo a aquellas lenguas y dialectos en los que aún no se ha traducido. La Biblia ha sido, y todavía es, el libro más leído del mundo, el más traducido y el más vendido. De todos los libros que pueden llenar las bibliotecas alrededor del mundo, la Palabra de Dios es el que más ha influenciado al hombre.

A diferencia de los libros escritos por el ser humano, la Biblia es palabra viva e inerrante que toca el corazón del hombre de una manera que no es posible hacer a otros libros, «porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta» (Hebreos 4:12–13).


Léala y descubra por usted mismo porqué la Biblia ha cambiado miles de millones de vidas a lo largo de la historia del ser humano.


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