• Alexis Sazo

Episodio #24: Cómo debemos actuar los creyentes frente a las personas LGBT en estos días

Actualizado: 23 de sep de 2020


NOTA: Esta es la transcripción del episodio del podcast Edificados en Cristo. Para escuchar el episodio haz click aquí.


¡Sean todos muy bienvenidos al primer episodio del año 2020 de su podcast Edificados en Cristo! Mi nombre es Alexis y el día de hoy les traigo un episodio titulado: "Cómo debemos actuar los creyentes frente a las personas LGBT en estos días," pero antes demos paso a la intro y los veo enseguida.


Antes de entrar de lleno al tema de hoy, en el episodio de la semana pasada les hice una invitación para que leyeran Efesios capítulos 1 y 2, y de esta forma ver qué es lo que somos y hemos recibido a través de nuestro Señor Jesús. Les pedí que anotaran lo que encontraran en esos capítulos en alguna parte, para luego poder comparar con mi lista en el episodio de hoy. Bueno, si no lo ha hecho, le invito a ponerle pausa a este episodio y hacerlo. Y si lo hizo, les comento que voy a leer mi lista al final de este episodio, así que tengan un poco de paciencia mis hermanos.


Bueno, ya que la semana pasada hablé del tema de nuestra identidad como creyentes y mencioné lo que pasa con las personas hoy en día, especialmente con los jóvenes, que definen quiénes son con base en lo que sienten; esto sumado a que durante casi todo este mes de diciembre, Dios ha puesto repetidamente frente a mis ojos el tema de cómo los cristianos abordamos todo lo relacionado al colectivo LGBT+ en nuestras congregaciones y en la vida en general. Por cierto, digo LGBT+, porque hay demasiadas letras después de la T.


Con tristeza debo decirles que aquellos hermanos que presentan este tema desde sus púlpitos o en escriben en las redes sociales, en general, lo hacen... lo hacen con prejuicios; por lo general de manera incompleta -bíblicamente hablando- o de manera errónea. Es por eso que con la ayuda del Espíritu Santo quiero que veamos este tema desde una perspectiva bíblica completa, sana y sin ningún tipo de animosidad o prejuicio.


Sé que es un tema delicado, que levanta muchas polémicas, genera discusiones y a muchos les produce escozor; sin embargo, sinceramente, espero que podamos llegar a entender la verdad de Dios. Como este es un tema extenso, haré por lo menos dos episodios para así poder abarcarlo de mejor manera.


Así que me gustaría comenzar por lo que repetidamente veo en las redes sociales y que es lo que la gran mayoría de los hermanos repiten siempre frente a este tema. Dicen algo como esto: "La homosexualidad es abominación a Dios, es una aberración para él, por tanto, Dios desprecia ese pecado, porque la homosexualidad es pecado, aunque Dios ama al pecador, pero aborrece el pecado."


¿Es verdad lo que dicen? Sí, la práctica de las relaciones homosexuales son pecado a los ojos de Dios, conforme a lo que uno puede encontrar en las escrituras. Pero, aquí quiero ser muy enfático, de acuerdo con la misma Palabra de Dios, la práctica de este pecado, resulta que no es el único que es abominación a Jehová. Veamos algunos ejemplos:


Seis cosas hay que odia el Señor, y siete son abominación para Él: ojos soberbios, lengua mentirosa, manos que derraman sangre inocente, un corazón que maquina planes perversos, pies que corren rápidamente hacia el mal, un testigo falso que dice mentiras, y el que siembra discordia entre hermanos. Proverbios 6.16-19 LBLA

Les hago una pregunta hermanos, por favor, responda con una mano en el corazón ¿Alguna vez en las iglesias en las que se congregan han oído que se haga tanto énfasis en la soberbia o la mentira como una abominación a Dios en nuestras vidas como creyentes? Porque, ojo, acerca de la soberbia y el orgullo se habla alrededor de 900 veces en la Biblia y solo 5 pasajes hablan de la homosexualidad como tal; y la verdad no veo que se haga tanto énfasis sobre soberbia en las iglesias y todos sabemos cuanta falta nos hace. Lo mismo acerca de cristianos que con sus chismes generan discordia entre los hermanos; y que como vimos en los versos de recién, eso también es abominación a Dios.


Personalmente nunca he visto que se le dé un trato especial a este tipo de pecado, es más, casi que se toman como parte de la vida "normal".


Miren me gustaría presentarles un ejemplo más, que es muy interesante cuando lo leí hace poco; dice así la palabra del Señor:


No tendrás en tu bolsa pesas diferentes, una grande y una pequeña. No tendrás en tu casa medidas diferentes, una grande y una pequeña. Tendrás peso completo y justo; tendrás medida completa y justa, para que se prolonguen tus días en la tierra que el Señor tu Dios te da. Porque todo el que hace estas cosas, [escuche bien lo que voy a leer ahora] todo el que comete injusticia, es abominación para el Señor tu Dios. Deuteronomio 25.13-16

Es interesante pensar que para nosotros los seres humanos, hacer trampa en algo para sacar un beneficio personal no nos parece la gran cosa, incluso algunas veces lo consideramos como algo válido; aunque acabo de leer que para Dios sí es abominación y nosotros no le damos la misma connotación que le da él.


Por otra parte, ¿Notaron lo que dice la última parte de lo que leí, que para Dios toda injusticia es abominación? Es que, en serio ¿Nos alcanzamos a dar cuenta que Dios, al ser absolutamente Santo, no tolera ningún tipo de pecado y, es más, le parecen repulsivos? Si no me cree, mire lo que dice Dios que son para él lo mejor que nosotros como seres humanos podemos ofrecer. Dice así la palabra del Señor:


Todos nosotros somos como el inmundo, y como trapo de inmundicia todas nuestras obras justas. Isaías 64.6 

Quisiera hacer un paréntesis explicativo, porque en el idioma original en el que se escribió el libro del profeta Isaías, la palabra que nosotros leemos en castellano es traducida como inmundicia es 'id-dā(h) que significa flujo menstrual o menstruación. Ahora, por si no lo sabe, las toallas higiénicas desechables aparecieron alrededor del año 1895. Y antes de eso, todas las mujeres en edad fértil usaban un trozo de tela o compresa reusable que debían lavar a mano. Claro, en latinoamérica la llegada de las toallas higiénicas desechables fue entre mediados y finales del siglo 20. 


Ok, volviendo al tema, Dios nos está diciendo en este versículo que lo mejor que nosotros podemos hacer como seres humanos, para él es absolutamente asqueroso. Entonces, tratemos de imaginar cuán desagradable le son nuestros pecados, todos, sin distinción.


¿Cuál es mi punto con todo esto? Es mostrar que para Dios no hay un pecado menos desagradable que otro, porque como leí en Deuteronomio, para él todas nuestras injusticias son abominación. Por tanto, nosotros los cristianos deberíamos de dejar de tratar este tema como algo especial, porque el único pecado que es diferente a los demás, es el pecado imperdonable, que es la blasfemia contra el Espíritu Santo, según leemos en Mateo 12.31.


Eso como primer punto. Y ya teniendo esto claro, o sea, que todo lo relacionado con lo LGBT+ NO ES ESPECIAL, así que avancemos.


Lo segundo que quiero mencionar es que hay tres maneras en como los cristianos de hoy en día nos enfrentamos a este tema en las congregaciones y/o agrupaciones cristianas, tanto con los inconversos, como con los creyentes:


1. "Echarlos a patadas." Cuando una persona LGBT entra en este tipo de congregaciones, ya de entrada son tratados con palabras condenatorias, les hablan de que Dios los ama, pero que aborrece su pecado, lo cual produce que estas personas literalmente salgan huyendo de estos lugares, porque a ninguna persona le agrada, honestamente, sentirse rechazada por lo que es. Alguien estará pensando ¿Y qué tiene de malo decirle a alguien que Dios lo ama, pero odia su pecado? Que como seres humanos que somos, nuestra concentración siempre se queda en lo negativo y no en lo positivo, por tanto, una persona sentirá el rechazo inmediato de parte suya y "de Dios", porque dirá: "Dios me aborrece por lo que soy", lo cual, sabemos, no es cierto.


Mis hermanos, hagamos el ejercicio de pensar lo siguiente qué pasa cuando a su congregación entra cualquier otro tipo de inconverso ¿Acaso no se le trata acaso con amor, no se busca recibirle con afecto, no tratamos de hacerlo sentir acogido o acaso no les tenemos muchas paciencia con sus dudas, sus aseveraciones o sus actitudes?


En la carta de Santiago encontramos lo siguiente:


Hermanos míos, que vuestra fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo sea sin acepción de personas. Porque si en vuestra congregación entra un hombre con anillo de oro y con ropa espléndida, y también entra un pobre con vestido andrajoso, y miráis con agrado al que trae la ropa espléndida y le decís: Siéntate tú aquí en buen lugar; y decís al pobre: Estate tú allí en pie, o siéntate aquí bajo mi estrado; ¿no hacéis distinciones entre vosotros mismos, y venís a ser jueces con malos pensamientos? Santiago 2.1-4

Mis hermanos, si el Dios que tenemos y a quien llamamos Señor no hace acepción de personas, tal como leemos, por ejemplo, en Deuteronomio 10.17, nosotros tampoco podemos hacerlo, porque claramente no somos más que Dios. Así que mis hermanos, nosotros debemos tratar a cualquier persona que entre en cualquier congregación o grupo cristiano con el mismo amor que mostró el Señor cuando estuvo en la tierra y sin hacer ningún tipo de diferencia, y con el mismo amor con que se nos recibió a nosotros cuando aún no le conocíamos como Salvador.


Es muy triste, no, la verdad es que es deplorable, oír hermanos diciendo esto: "¡Me dan asco los gay! ¡Yo odio a los homosexuales y lesbianas, no los puedo soportar!" Claro, hablando desde un punto de vista humano, es "entendible" que cuando ven a dos hombres o a dos mujeres besándose, o cuando los ven ligeros de ropas cuando hacen sus desfiles del orgullo gay, sientan que les hierve la sangre; sí, esa es una respuesta humana. Sin embargo, eso no debe cambiar la manera en cómo los creyentes los debemos tratar; tampoco es excusa para rechazarlos, bajo ningún punto de vista.


Nuestros sentimientos no son un justificativo mis hermanos, no porque yo me sienta de tal o cual manera voy a rechazar a una persona que está buscando a Cristo. Veamos el ejemplo del apóstol Pablo en Atenas. Nos dice así la Palabra de Dios:


Mientras Pablo los esperaba en Atenas [Pablo estaba esperando a Silas y Timoteo], su espíritu se enardecía [o indignaba] dentro de él al contemplar la ciudad llena de ídolos. Así que discutía en la sinagoga con los judíos y con los gentiles temerosos de Dios, y diariamente en la plaza con los que estuvieran presentes. Hechos 17.16-17

Un alcance, la palabra discutía en general la entendemos como una pelea entre dos personas, como un... altercado, pero en el original griego la palabra es dialegomai y según dice el diccionario Vine dice que se usa primariamente de pensar cosas distintas dentro de uno mismo, ponderar algo; y después, con otras personas al conversar, disputar o discutir. O sea, en otras palabras, lo que está diciendo es que uno oye algo, lo sopesa, lo medita y una vez que tiene lista la respuesta, habla; o sea, no es una reacción agresiva.


Así que vemos que Pablo no tomó una actitud agresiva o negativa, ni menos de desprecio o les demostró asco a los atenienses, sino que se puso a dialogar con ellos, tanto en la sinagoga, como en la plaza de la ciudad (que era el lugar donde se reunían la gente en esos tiempos); en otras palabras, el apóstol hablaba tanto con quienes conocían de la palabra de Dios, como con los que no tenían ni la más mínima idea de ella; nos dice la Biblia que eso lo hacía todos los días.


La verdad, es que cuando uno mira la respuesta de Pablo, en Hechos 17 entre los versos 24 al 31, vemos que no los denigra, ni los insulta, ni siquiera los condena. Él los llamó a que se arrepintieran de su manera de vivir, porque estaban viviendo ignorancia.


Saben hermanos, hace poco oí un sermón, lo vi en YouTube y el hermano estaba hablando en relación a esto mismo y lo que dijo algo iba más o menos así: "Si miras a los otros con desprecio, es porque no has mirado en tu propio corazón, porque cuando lo haces y ves lo que hay ahí, lo que hay en ti, te das cuenta de que eres el peor pecador del mundo, el más sucio y eso te lleva a la conclusión de que no puede haber alguien peor que tú, con pecados peores que los tuyos."


Esto que escuché, la verdad es que lo entendió muy bien el apóstol Pablo, cuando le habla a Timoteo diciendo: Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero. (1 Timoteo 1.15).


A decir verdad, cada uno de nosotros (creyentes) debería decir: "Pablo, disculpa, muy apóstol serás, pero el primer puesto es mío, yo soy el peor de todos". Porque cuando entendemos nuestra propia inmundicia, carecemos de la capacidad para ponernos sobre otros, o apuntarlos con el dedo y sobre todo mirarlos con desprecio, porque entendemos la verdadera gracia de Dios. Así que, si Dios nos alcanzó a nosotros, claramente puede alcanzar a alguien que es mucho mejor que yo.


La siguiente forma de enfrentar el tema es:


2. Siendo cómplices de su pecado. Existen congregaciones e incluso denominaciones enteras en las que reciben a cristianos LGBT+ que son practicantes. ¿Qué significa esto? Que son verdaderamente creyentes, pero mantienen relaciones de parejas del mismo sexo y en estas congregaciones los reciben como si fueran un matrimonio heterosexual, normalizando así la práctica habitual del pecado en la vida de estos hermanos.


Alguno podría pensar que aquellas personas "es imposible que esas personas sean creyentes, eso no puede ser"; pero les recuerdo que todos, sin excepción, tenemos hábitos de pecado, porque todos estamos en la carne. Y lo estaremos hasta el día en que el Señor nos lleve a su presencia, así que por tanto, seguiremos pecando mientras tengamos vida.


La gran mayoría de nosotros tenemos un pecado, por así decirlo, consentido, que puede ser de manera consciente o inconsciente y que lo mantenemos oculto de los demás hermanos de la congregación. Así que, no apuntemos a nadie con el dedo, porque no somos mejores. Para aquellos hermanos que estén pensando: "yo no tengo pecado" o "yo no tengo de eso;" recordemos lo que dice el apóstol Juan en primera de Juan (valga la redundancia), en el capítulo 1, en el verso 8 dice: "Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros." Y en el verso 10 dice: "Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros."


Entonces -vuelvo al tema-, estas parejas del mismo sexo, formadas ya sea, por un creyente o por los dos son creyentes homosexuales o lesbianas ¿Por qué hacen esto? Lo hacen porque están errados, porque han recibido una doctrina pobre y una exégesis bíblica equivocada, además que viven en una tibieza espiritual, obviamente. Porque en estas iglesias han tergiversando las doctrinas de Dios para justificar este tipo de relaciones, que a los ojos (valga la redundancia) de Dios son pecaminosas.


A ver, quiero hacer un paréntesis, porque no me quiero a extender en este punto, lo voy a tocar en profundidad en el siguiente episodio; porque la verdad es que esto es algo largo de explicar; darles todos los detalles de lo que estas personas enseñan y dicen y refutarlo, obviamente, con la Palabra; pero sí lo voy a analizar muy, muy, muy brevemente.


Así que para resumir este punto, este tipo de cristianos que considera que la práctica de la homosexualidad está bien o aceptada por Dios, defienden que su estilo de vida no está condenado por las escrituras, porque ellos son fieles como parejas, o sea, son monógamos y sus relaciones no son de tipo lujuriosas, o sea, de un momento pasajero, que es como interpretan Romanos 1.26-27. Que como digo, los voy a ver la próxima semana.


Y además agregan que la Biblia nunca se refirió a la orientación sexual o a los matrimonios del mismo sexo, así que como no está en las escrituras, está permitido. También dicen que como Cristo cumplió la ley, esta quedó abolida, así que los versículos de Levítico 18.22 y 20.13, que hablan sobre la práctica de la homosexualidad, ellos dicen que ya no son válidos. Pero a los que piensan de esta manera les hago una pregunta: Si la ley quedó abolida, como dicen, ¿eso significa que ahora tenemos permiso por parte de Dios para robar, matar o mentir, cierto? No, claramente no.


Mis hermanos, vuelvo a reiterar una vez más, no me voy a extender más en este punto, la verdad que es extenso de explicar, así que voy a seguir con el siguiente, que es el número tres.


3. Están los que hacen vista gorda. Hay congregaciones y denominaciones enteras que frente a creyentes que mantienen relaciones sexuales como las que mencionaba antes, hacen como si el problema no existiera, o sea, toda la congregación conoce que tal o cual hermano es homosexual o lesbiana practicante y que llevan una doble vida, porque mantienen relaciones sexuales con personas del mismo sexo e incluso son parejas estables, pero nadie dice nada.


Razones para este tipo de actuar hay muchas, pero nosotros como cristianos no podemos ser cómplices de ningún tipo pecado. De esto encontramos ejemplo en 1 Corintios donde dice así la Palabra del Señor:


En efecto, se oye que entre vosotros hay inmoralidad, y una inmoralidad tal como no existe ni siquiera entre los gentiles, al extremo de que alguno tiene la mujer de su padre. Y os habéis vuelto arrogantes en lugar de haberos entristecido, para que el que de entre vosotros ha cometido esta acción fuera expulsado de en medio de vosotros. Pues yo, por mi parte, aunque ausente en cuerpo pero presente en espíritu, como si estuviera presente, ya he juzgado al que cometió tal acción. En el nombre de nuestro Señor Jesús, cuando vosotros estéis reunidos, y yo con vosotros en espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesús, entregad a ese tal a Satanás para la destrucción de su carne, a fin de que su espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús. 1 Corintios 5.1-5

No mis amados, nosotros como creyentes no podemos hacer la vista gorda; esto no es juzgar al hermano poniéndonos nosotros sobre él, no tiene con ver la paja en el ojo ajeno, sino que es un pecado descarado y al consentir el pecado de un hermano nos hacemos cómplices de él y participantes del mismo. Tal como el mismo apóstol dice en Efesios 5, leo desde el verso 9: "(porque el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad), examinando qué es lo que agrada al Señor. [y aquí es la parte que nos importa] Y no participéis en las obras estériles de las tinieblas, sino más bien, desenmascaradlas; porque es vergonzoso aun hablar de las cosas que ellos hacen en secreto." (Efesios 5:9-12).


En la Biblia encontramos que el apóstol Pablo no se fijó si en esta era una pareja fiel o si verdaderamente se amaban o eran monógamos, para decir alguna de las cosas que dijo; no porque él se creyera mejor, sino porque lo que ese hermano hacía estaba contra la Palabra de Dios y contra lo que Dios enseña que es lo correcto. Porque la única relación amorosa que Dios aprueba es entre un hombre y una mujer, únicamente dentro del matrimonio, ni siquiera fuera del matrimonio. Les recuerdo esto ha sido desde el principio, esto está en el capítulo uno de Génesis. A ver, lo voy a leer. Dice: "Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó." (Génesis 1.27).


Precisamente, en este mismo Génesis, en el siguiente capítulo dice: "Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne." (Génesis 2.24).


Ahora ¿Por qué es la única relación que Dios aprueba? Porque los matrimonios son un reflejo de Cristo y su iglesia, o sea, la iglesia que somos nosotros, según lo que leemos en Efesios donde dice:


Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella. Efesios 5.22-25

Entonces, ya hemos visto como no debemos actuar como creyentes frente a personas LGBT+, ya sean creyentes o no. Veamos ahora lo que sí debemos hacer, pero en este parte solo me centraré en las personas inconversas:


a) Actuar como el Señor Jesús actuó. En los evangelios podemos ver la actitud que tenía nuestro Señor frente a cualquier pecador necesitado que se acercaba a él. Dice su Palabra: Se acercaban a Jesús todos los publicanos y pecadores para oírle, y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: Este a los pecadores recibe, y con ellos come. (Lucas 15.1-2).


Mis hermanos, recordemos que nuestro Señor tocaba a los leprosos, a esos que nadie quería tocar; se reunía con lo despreciado de la sociedad, lo más vil, con los parias. Como dice en el verso que leí recién, no solo le buscaba, sino que él compartía con ellos. A ver, este no era un trato formal o cordial así de modales de "hola cómo estai', hasta luego" ¡No! El Señor verdaderamente se relacionaba con estas personas; él de verdad compartía y se interesaba en estas personas.


Así como el Señor nos mostró su amor, nosotros debemos hacer lo mismo, sin hacer diferencias, porque tenemos ese mandato de parte de Dios. Así que, no nos tiene que importar cómo se vea, qué es lo que haga o lo que crea. Porque recordemos hermanos, todo inconverso está necesitado de un salvador; así como un día usted y yo estuvimos necesitados de un salvador.


b) Tratar con respeto y dignidad. A ver, a todos nos gusta que se nos trate respetuosamente y que se nos acepte como somos. Pero ojo, como hijos de Dios no solo tenemos mandato de aceptar a la gente sin hacerle ninguna acepción, sino que además tenemos mandato de amarlas.


Cuando al Señor le preguntan cuál era el mayor de los mandamientos o el primer mandamiento, el Señor le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el grande y el primer mandamiento. Y el segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Esto está en Mateo capítulo 22 entre los versos 38 y 39.


Pero ojo, no es solo amar a los que nos aman, porque el Señor también dijo de eso. Voy a leer lo que él dijo:


Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? (Mateo 5.44-46).

Mis hermanos, debemos de recordar -y tener siempre presente, la verdad-, que las personas que están sin Cristo tienen vidas rotas, incompletas y algunas veces en ruinas; se encuentran sedientas y solo el Señor puede darles de esa agua que sacia, esa de la misma que le hablaba la mujer samaritana en Juan 4.14.


Así que, si una persona LGBT llegó a su congregación, sepa que tuvo que vencer muchos prejuicios y miedos, porque precisamente va con miedo a lo que le puedan decir acerca de su estilo de vida y es que precisamente ahí es que nosotros debemos mostrarles el respeto y el amor, sin importar lo que sea, haga, se vea o piense esa persona.


Otra cosa que los cristianos nunca debemos hacer es:


c) Nunca apurar las cosas. En estos días estuve escuchando varios testimonios de personas LGBT+ que tardaron años en aceptar una invitación a una iglesia por parte de sus amigos cristianos. Otros que estuvieron asistiendo por años sin dar un paso de fe. Mis hermanos, nosotros tenemos que recordar que no podemos apurar a ningún inconverso, por más ganas que tengamos; así como tampoco debemos apurar a los creyentes nuevos a que se santifiquen; porque eso es trabajo del Espíritu Santo. Lo que a nosotros nos toca es que debemos orar por ellos e imitar a nuestro Dios, quien es paciente, amoroso, es lleno de misericordia; y como dice 2 Pedro 3.9 no quiere que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.


Otra cosa que debemos hacer es:


d) Ser cuidadosos con nuestras palabras. Bueno, esto en términos generales de ser una cosa diaria, debemos pedirle a Señor de manera diaria debemos que controle nuestras lenguas, porque como leemos en Santiago 3.1-12, la lengua no puede ser domada ni dominada por ningún ser humano y sabemos que con nuestras palabras podemos ofender muchísimo, no solo a nuestros hermanos, sino que con nuestras palabras podemos, incluso, ser tropiezo para este tipo de persona que está buscando al Señor Jesús; y déjeme decirle que eso sí que es grave. Por eso es que nosotros cada día debemos decir como el salmista: Pon guarda a mi boca, oh Jehová; guarda la puerta de mis labios. Esto está en el Salmo capítulo 141 versículo 3.


Bueno, este tema del lenguaje cobra especial relevancia entre las personas Trans. Mis hermanos, hago un especial énfasis en esto, porque hasta que el Señor no los transforme, no los podemos tratar con el nombre o el sexo con el que ya no se sienten identificados. Sí, sé que suena descabellado para algunos de los que me están oyendo, pero si ellos se perciben de esta forma, a pesar de que sepamos que son lo opuesto, nosotros debemos amarlos como son, debemos respetarlos y sobre todo, respetar su deseo de ser reconocidos por un pronombre diferente de su sexo biológico. Nosotros no los podemos presionar, porque para esa persona no está mal y nosotros debemos respetarlo o si no se va a sentir rechazada o rechazado.


Amados, les quiero recordar otra cosa, esa es persona a la que miramos con malos ojos o con prejuicios, es un alma preciosa por la cual el Señor murió. Mis hermanos, ¡esa alma costó la vida del Autor de la Vida! Y no nos podemos dar el lujo de que se desperdicie porque somos prejuiciosos.


Mis hermanos, tratarlos con respeto, no significa que nos vamos a hacer cómplices de sus pecados, porque ellos no conocen a Cristo. Además, si Dios no rechaza a esa persona ¿Con qué autoridad lo haríamos nosotros?


Bueno hermanos, dejo hasta aquí este este tema como dije es extenso. Pero antes me gustaría pedirles una cosa, en realidad un favor, compartan este episodio entre los hermanos y no lo estoy diciendo por fama, sino porque nuestras iglesias están tan llenas de odio, están llenas de rechazo o desprecio por estas personas, que como dije recién, AL autor de la vida le costaron su propia vida y que nosotros por nuestra falta de visión o de amor ¡los estamos mandando al infierno! Mis hermanos, es que necesitamos ganar el mundo para Cristo, no rechazarlo por nuestros propios prejuicios o falta de amor o ceguera espiritual.


Bueno, cumpliré lo que dije al principio, procedo a leer mi lista de lo que dices Efesios 1 y 2 que somos y tenemos en nuestro Señor Jesús:


Número uno: somos benditos. A bueno, antes de voy a leer primero, obviamente, los del capítulo uno, es decir, voy a mencionar los versículos en los que se encuentran.


  1. Somos benditos está en el verso 3.

  2. Somos escogidos verso 4.

  3. Predestinados desde antes de la fundación del mundo, verso 5

  4. Aceptos en el Amado, verso 6.

  5. Somos redimidos, verso 7.

  6. Tenemos herencia en Cristo, verso 11.

  7. Estamos sellados con el Espíritu Santo, versículo 13.

  8. Llamados a esperanza, versículo 18.

Ahora voy a leer los del capítulo dos.

  1. Tenemos vida, versículo 1.

  2. Somos amados, versículo 4.

  3. Salvos por gracia, esto está en los versos 5, 8 y 9.

  4. Somos resucitados, verso 6.

  5. Sentado en los lugares celestiales con Cristo Jesús, versículo 6 también.

  6. Somos hechura suya, versículo 10.

  7. Creados en Cristo Jesús, versículo 10.

  8. Fuimos hechos cercanos a él, versículo 13.

  9. Somos un nuevo hombre, versículo 15.

  10. Tenemos entrada por el Espíritu Santo al Padre, versículo 18.

  11. Somos conciudadano de los santos, y ya no somos extranjeros, versículo 19.

  12. Somos miembros de la familia de Dios, verso 19 también.

  13. Somos templo santo en el Señor, verso 21.

  14. Y somos morada de Dios en el Espíritu, versículo 22.


Quiera el Señor bendecirles hermanos. Vuelvo a reiterar, por favor, compártalo para que más hermanos escuchen de este tema, porque en serio, estamos mandando a esas almas preciosas al infierno y eso no puede ser.


Que el Señor les bendiga siempre mis amados.


Para descargar la transcripción como PDF, haga click en el link de abajo


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