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  • Foto del escritorAlexis Sazo

Las alabanzas que presentamos



La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales. (Colosenses 3:16)


Hace más de doscientos años, los cristianos no tenían los himnos bonitos como los tenemos ahora. Todo lo que existía, en cuanto a canto se refiere, eran algunas malas versiones de los Salmos e himnos mal arreglados. Un muchacho inglés, hijo de un pastor, siempre salía disgustado de los cultos debido a los himnos, hasta que un día fue y le dijo a su padre:

—Padre, ¿por qué cantan himnos tan feos en el templo?

—Si no te gustan —le contestó duramente el padre—, escribe otros mejores.


Isaac Watts, que así se llamaba el muchacho, no se disgustó, sino que ese mismo día escribió un himno y lo llevó para que lo cantaran en la iglesia. El himno gustó tanto, que rogaron al muchacho que escribiera otros, a lo cual él accedió gustoso. Escribía himnos cada vez que sentía deseos de hacerlo, y continuó escribiendo durante toda su vida. Uno de los himnos más hermosos que escribió y que se ha traducido a muchos idiomas es: «Al Contemplar la Excelsa Cruz» (When I Survey the Wondrous Cross). Otro de sus hermosos himnos es: «Dominará Jesús el Rey» (Jesus Shall Reign). Con los años, este muchacho se convirtió en pastor, y pasó gran parte de su vida predicando y escribiendo himnos hasta una edad avanzada. Tras morir, a los setenta y cuatro años de edad, dejó un legado de más de 700 himnos. 


Es cierto que no todos somos poetas como David, o como Isaac Watts. Sin embargo, todos los que hemos nacido de nuevo debemos presentar adoración a nuestro Dios. ¿Qué clase de alabanzas le presentamos? No me refiero al uso de palabras elocuentes o una bella prosa, porque como dije, no todos tenemos la capacidad de escribir poesía. En el versículo del encabezado se nos manda que nos comuniquemos «cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales». ¿Lo hacemos?


Mis hermanos, no tenemos excusa para no hacerlo, puesto que vivimos en la era de la información. Y hoy es muy fácil acceder a bella música que exalta las grandezas y bondades de nuestro Dios. Lo importante es que lo hagamos. Así que, alabemos a aquel que es digno de toda adoración, tanto en cielo como en la tierra, me refiero a nuestro Señor Jesús. 

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