• Iris P.

¿DE DÓNDE VIENE EL MAL?



El pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte. Por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores. (Romanos 5.12 y 19 RVR60)

La Biblia nos muestra qué es el mal y lo denuncia mostrando su cara más terrible a fin de que le tengamos horror. Para algunos, Dios en su palabra, describe a la humanidad de una manera sombría y triste; no obstante, Dios que no miente (Nm 23.19) nos muestra lo que realmente somos y de lo que somos capaces de hacer debido a la maldad que mora dentro nuestro.


Dios quiere para nuestro bien, que tomemos conciencia de toda la miseria en la cual hemos caído. Los relatos bíblicos, si bien están escritos con sobriedad, nos muestran, al igual que la historia contemporánea, la maldad del corazón humano. Por eso el salmista decía:


He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre. (Salmos 51.5 RVR60)

Y debido a esto le pedía a Dios lo siguiente:


Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. (Salmos 51.10 RVR60)

Es la misma razón por la cual el apóstol Pablo decía: Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. (Romanos 7.18 RVR60)


Y la Biblia nos muestra el origen del mal, bajo la persona de Satanás. Pues este querubín pecó estando en el cielo, razón por la cual Dios lo echó de allí:


Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas. Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad. A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector. (Ezequiel 28:14–16 RVR60)

Este mismo Satanás, tomó la forma de una serpiente e “inyectó” el veneno del pecado en Eva, a quien engañó en el huerto de Edén. Tal como dice su Palabra en el versículo de Romanos que está al principio, el mal es un principio que se introdujo en el hombre cuando este desobedeció por primera vez a Dios. Dicho principio se transmite de padre a hijo, pasando así a formar parte de nuestra condición humana. Este mal, llamado pecado, habita en nuestros corazones, desde donde se manifiesta y nos contamina, pues así lo dijo el Señor Jesús:


Pero decía, que lo que del hombre sale, eso contamina al hombre. Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre. (Marcos 7.20–23 RVR60)

Pero felizmente la Palabra de Dios no termina en esta mala noticia, sino que nos presenta a Jesucristo, quien nos proveyó de una solución al problema del pecado, mediante su sacrificio vicario en la cruz del Calvario, el cual tiene el poder de expiar nuestros pecados, para de esta forma, ofrecernos perdón por nuestras incontables maldades, darnos vida nueva y proveernos de un corazón nuevo y puro a todo el que cree en Él.


¡Gloria al nombre del Unigénito Hijo de Dios!


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