• Alexis Sazo

Vivir en la historia de Dios




Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. (Efesios 5.15–16 RVR60)


A Ernest Hemingway le pidieron que escribiera una historia fascinante en pocas palabras, y respondió: «Se venden zapatos de bebé. Sin usar». Su historia es poderosa porque nos inspira a completarla con detalles. ¿Eran acaso los zapatos innecesarios para un niño sano? ¿O hubo una pérdida trágica; algo que requería el profundo amor y consuelo de Dios?


Las mejores historias despiertan nuestra imaginación; por eso, no es extraño que la mayor historia que se haya contado avive el fuego de nuestra creatividad. Esta es la trama central de la historia de Dios: Él creó todas las cosas; nosotros (el género humano) caímos en pecado; Jesús vino al mundo, y murió y resucitó para salvarnos de nuestros pecados; ahora, esperamos su regreso y la restauración de todas las cosas.


En vista de todo esto, ¿cómo debemos vivir? Como el Señor restaurará toda la creación, esta es la responsabilidad de los que creemos en Cristo: «Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz» (Romanos 13.12). Esto implica alejarnos del pecado, y amar a Dios y a los demás (VV. 8-10).


Nuestras formas de luchar con Jesús contra el mal dependerán de los dones que tengamos y las necesidades que veamos. Miremos a nuestro alrededor y extendamos la justicia, el amor y el consuelo de Dios.


—MEW

Nuestro Pan Diario


39 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo
  • Telegram
  • Twitter
  • Instagram