• Iris P.

¿VAS POR EL CAMINO CORRECTO?



Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, andad por él; y no echéis a la mano derecha, ni tampoco torzáis a la mano izquierda. (Isaías 30.21 RVR60)

El Señor Jesús dijo: Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie puede ir al Padre si no es por medio de mí (Juan 14.6 NTV). Amigo, a usted que está leyendo este mensaje, le pido que no tape sus oídos a la voz de Dios. No los tape con excusas, como por ejemplo, la religión.

El Señor Jesús prometió volver a buscar a aquellos que le creyeron, pero entre esos no estarán los que confían en la religión; porque a diferencia de lo que enseña Dios, las religiones están llenas de normas humanas, ya que en la religión solo se nos enseña a ser buenos, a hacer esfuerzos para alcanzar el cielo, a hacer sacrificios para dicho fin, etc. Sin embargo, la Palabra de Dios nos dice que la Salvación del alma no es por esfuerzo humano, sino que es un regalo de Dios:

Dios los salvó por su gracia cuando creyeron. Ustedes no tienen ningún mérito en eso; es un regalo de Dios. La salvación no es un premio por las cosas buenas que hayamos hecho, así que ninguno de nosotros puede jactarse de ser salvo. (Efesios 2.8–9 NTV)

El Señor Jesús vino a buscar a los pecadores, no a los que se creen buenos. Vino a buscar a los que se saben perdidos, no a los que buscan encontrar una forma de llegar al cielo por sus propios medios. Es más, Dios escogió a lo despreciado de este mundo:

Sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia. (1 Corintios 1.27–29 RVR60)

¿Acaso no es diametralmente opuesto a lo que las religiones del mundo enseñan? Porque las religiones enseñan que hay que ser dignos de ser salvados y Dios nos dice que Él salva a los que se reconocen indignos.

Amigo, busque al Dios verdadero, no al de la religión, porque esta no le llevará al cielo, sino que lo guiará directamente a la condenación eterna de su alma. Haga caso de las palabras del Señor que dijo:

De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida. (Juan 5.24 RVR60)

No demore, porque mañana podría ser muy tarde.

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