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  • Foto del escritorAlexis Sazo

Usados por el diablo




Ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia. (Romanos 6:13)


Watchman Nee, en su libro Your Adversary Exposed (Su adversario expuesto), dice lo siguiente: 


¡Ay, ay, el león rugiente puede esconderse detrás del santo más grande! No con la cooperación consciente del santo, por supuesto, pero no por ello menos cierto. Esta es una de las cosas solemnes que tenemos que aprender hoy en día, al descubrir cómo el enemigo puede utilizar algunos de los mejores hijos de Dios inconscientemente, para sí mismo, simplemente porque no están despiertos a su poder y sus engaños.


La razón de esto es que Satanás trabaja en el hombre «natural». Él hace que el «hombre natural» venga a ti con su punto de vista (ver Mateo 16:22–23), y sus imágenes alarmantes, pero no ves al «león rugiente» en eso; así que te asustas y te preguntas si estás en la voluntad de Dios; te confundes y pierdes tu guía, y así, el diablo cumple su propósito.


Tristemente, conozco un caso cercano acerca de este tema. Un familiar cometió un pecado que le causó ser puesto fuera de la comunión. El tiempo pasó, Dios le perdonó, fue restaurado y volvió a la comunión. Sin embargo, un hermano en la fe, de otra iglesia, más de 10 años después, espació el rumor de que este familiar mío, había cometido aquel pecado como algo reciente. Aquella acción causó un dolor tremendo en mi familiar, puesto que aquel pecado ya había sido perdonado, su vida estaba restaurada y había sido perdonado por Dios y por su iglesia local. 


Mis hermanos, este tipo de actuar, el de ser acusadores de un pecado que Dios ya perdonó, es del diablo. Él es quien va delante de Dios a acusarnos (ver Apocalipsis 12:10). Amados, no podemos tener más memoria que Dios, ni podemos sentirnos superiores o mejores que nuestros hermanos, porque bien dice su Palabra: «Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga» (1 Corintios 10:12).


Y si somos víctimas de algo así, debemos mirar a quién está detrás del mal proceder de nuestros hermanos, pues no son ellos, sino Satanás quien busca hacernos caer. Tengamos cuidado de darle lugar al diablo, pues no podemos ser sus instrumentos, si somos creyentes, ni tampoco caer en sus engaños, pues bien decía el apóstol Pablo: «para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones» (2 Corintios 2:11).

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