• Alexis Sazo

Una caña pensante



Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece. (Santiago 4:14)


Eric Tabarly fue un oficial de la marina francesa y navegante. Fue un hombre con una muy fuerte constitución física. Muchas veces su inteligencia, su experiencia y su valentía le permitieron salir ventajosamente de las situaciones más peligrosas. Sin duda aquel día del tiempo era muy malo, pero Tabarly había conocido peores. Pero resulta que en un instante, el más célebre navegante francés, desapareció en el mar.


Al reflexionar sobre la fragilidad de la vida humana, el pensador Pascal escribió: «No hace falta que el universo se arme para aplastarlo; un vapor, una gota de agua bastan para matarlo». También comparó al hombre con una «caña pensante». Por medio de su inteligencia el ser humano ha sabido rodearse de toda clase de protecciones para que su existencia sea más segura. Sin embargo, esto no es mas que una ilusión. Y cada día los accidentes y las muertes le recuerdan al ser humano cuán vulnerable es y cuán indefenso es frente a esta última.


No obstante, Dios se interesa por esa «caña pensante». Sí, nos hizo con la capacidad de pensar, de meditar y entender las cosas, y a través de esta capacidad es que nos hizo capaces de tener una relación con Él. En el libro del profeta Jeremías dice:


Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová [énfasis añadido], que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová. (Jeremías 9:23–24)


Dios quiere que sus criaturas les conozcamos, que tengamos una relación personal y cercana con Él, y que vivamos en su presencia por toda la eternidad; por eso es que vino el Señor Jesús, para darnos salvación y proveernos de la certeza de una vida eterna a través de creer por fe en Él.


Los días de nuestra edad son setenta años; y si en los más robustos son ochenta años, con todo, su fortaleza es molestia y trabajo, porque pronto pasan, y volamos. (Salmos 90:10)


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