• Alexis Sazo

Sufrir por Cristo



Jesús llegó a una casa, y la multitud se juntó de nuevo, a tal punto que ellos ni siquiera podían comer. Cuando sus parientes oyeron esto, fueron para hacerse cargo de Él, porque decían: Está fuera de sí. Y los escribas que habían descendido de Jerusalén decían: Tiene a Beelzebú; y: Expulsa los demonios por el príncipe de los demonios. (Marcos 3.20–22 LBLA)


En estos versículos podemos ver que la familia sanguínea del Señor Jesús el consideraban loco, ya que la palabra usada en el original era exístēmi (ἐξίστημι). En el NT se aplica solo a la mente, es decir, estar fuera de sí. Y no solo eso, sino que los religiosos de la época decían que estaba endemoniado y que más encima todo lo que hacía, lo hacía por el poder del maligno.


¿Es usted un cristiano que es despreciado por su familia? ¿Le han dicho que está loco(a) en su círculo más cercano solo por creer en Cristo? ¿Lo desprecia la gente por ser creyente? No se desanime, ni se sienta mal, porque tenemos el ejemplo de nuestro Señor, que no se desanimó, sino que continuó trabajando en obediencia a su Padre. Además, Él nos advirtió que eso pasaría:


Si el mundo os odia, sabéis que me ha odiado a mí antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero como no sois del mundo, sino que yo os escogí de entre el mundo, por eso el mundo os odia. Acordaos de la palabra que yo os dije: “Un siervo no es mayor que su señor.” Si me persiguieron a mí, también os perseguirán a vosotros; si guardaron mi palabra, también guardarán la vuestra. Pero todo esto os harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió. (Juan 15.18–21 LBLA)


No obstante, esto no es un motivo para el desánimo, sino todo lo contrario, es un motivo de gozo y alegría, pues mire lo que dijo el Señor:


Bienaventurados sois cuando los hombres os aborrecen, cuando os apartan de sí, os colman de insultos y desechan vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del Hombre. Alegraos en ese día y saltad de gozo, porque he aquí, vuestra recompensa es grande en el cielo, pues sus padres trataban de la misma manera a los profetas. (Lucas 6.22–23 LBLA)


Así que, hermanos, no nos desanimemos cuando nuestros seres queridos y los más cercanos a nosotros nos desprecian por el nombre de Cristo, pues esto es una bendición.


Así que alégrense cuando los insulten por ser cristianos, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre ustedes. Sin embargo, si sufren, que no sea por matar, robar, causar problemas o entrometerse en asuntos ajenos. En cambio, no es nada vergonzoso sufrir por ser cristianos. ¡Alaben a Dios por el privilegio de que los llamen por el nombre de Cristo! (1 Pedro 4.14–16 NTV)


Claro, esto es difícil para la carne, pero en vez de entristecernos, imitemos a los apóstoles:


Y llamando a los apóstoles, después de azotarlos, les intimaron que no hablasen en el nombre de Jesús, y los pusieron en libertad. Y ellos salieron de la presencia del concilio, gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre. (Hechos 5.40–41 RVR60)


Que el Señor les bendiga.


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