• Alexis Sazo

Ser conscientes de su presencia




Si alguno me ama, guardará mi palabra; y mi Padre lo amará, y vendremos a él, y haremos con él morada. El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que oís no es mía, sino del Padre que me envió. (Juan 14:23–24 LBLA)


No sé si alguna vez le hemos tomado verdadero peso a las palabras del Señor, no solo a estas, sino a otras como: y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo (Mateo 28:20 LBLA). Y qué de este otro: ¿O no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? (1 Corintios 6:19 LBLA). También está este otro versículo: Los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a su clamor (Salmos 34:15 LBLA).


¿Nos damos cuenta que Dios no solo nos observa, sino que habita en nosotros y está con nosotros? Es decir que Él está presente cada vez que estamos pecando, cada vez que tenemos un pensamiento impuro, Él está presente viendo y oyendo todo. No, no, no se engañe con que hay algo oculto para Dios, porque en el día del juicio saldrán a la luz todos los secretos; tal como le dijo el apóstol Pablo a los romanos: en el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio. (Romanos 2:16 RVR60)


Cuando era adolescente, no recuerdo si oí a un predicador decir esto o lo leí, pero sí recuerdo que caló muy hondo en mi corazón. Era una pregunta que decía: ¿qué pasaría si Cristo golpeara la puerta de casa hoy? ¿Le abrirías de inmediato lleno de gozo y alegría o tendrías que salir corriendo a esconder algo pecaminoso o quizás tendrías que ponerte a ordenar rápidamente? Como decía, esa pregunta caló profundamente en mi mente y corazón, y me llevó a ser consciente de la presencia continua de Dios en mi vida, a darme cuenta que siempre observa todo lo que pienso, hago y digo.


Claro, en ese tiempo no habían celulares, pero si modernizamos la pregunta, quedaría algo así: ¿Qué harías si Jesús golpea a tu puerta ahora mismo y te pide tu celular para revisarlo? Primero, ¿le dejas entrar a tu casa con mucho gozo y alegría o debes correr a esconder cosas? Segundo, ¿le podrías pasar tu celular de inmediato o tendrías que borrar fotos, conversaciones, contactos, historiales de búsqueda, música, videos, aplicaciones, etc.?


Mis hermanos, recordemos que todos estaremos delante del trono de Dios un día; y en ese día se nos pedirán cuentas de todo lo que hayamos hecho, tal como dijo Pablo:


Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo. (2 Corintios 5:10 RVR60)


Pidámosle a Dios que nos dé mayor sentido y peso de su presencia, que nos haga plenamente conscientes que estamos delante de sus ojos, para caminar de manera sabía, siendo agradables a los ojos de nuestro Dios cada día.


El Señor está en su santo templo, el trono del Señor está en los cielos; sus ojos contemplan, sus párpados examinan a los hijos de los hombres. El Señor prueba al justo y al impío, y su alma aborrece al que ama la violencia. (Salmos 11:4–5 LBLA)


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