• Alexis Sazo

¿Realmente deseamos conocerle?



¡Oh, si conociéramos al Señor! Esforcémonos por conocerlo. Él nos responderá, tan cierto como viene el amanecer o llegan las lluvias a comienzos de la primavera. (Oseas 6.3 NTV)

Hace unos días atrás leía este capítulo del libro del profeta Oseas y me preguntaba ¿los creyentes, verdaderamente buscamos al Señor todos los días? ¿Le queremos conocer de veras? ¿Hacemos algún esfuerzo por conocerlo?


Siempre recuerdo una experiencia que me contó una hermana muy querida. Un día, ella estaba conversando con otra hermana en Cristo y le preguntó: “¿Usted lee la Biblia? A lo que esta otra hermana dijo: “No, yo no leo la Biblia, porque me da sueño”. En ese minuto quedé impactado de lo que me estaban contando, porque honestamente no podía dar crédito a lo que escuchaba.


¿Saben qué es lo más triste? Que existen denominaciones enteras que literalmente casi no leen las escrituras, ni dentro, ni fuera de los lugares de reunión. Y en estos días, donde cada día hay más entretenciones y distracciones, los cristianos leemos cada vez menos las escrituras; cada día estamos más preocupados de lo que dicen los noticieros o las redes sociales que lo que Dios tiene para decirnos en su Palabra. Dios nos dice:


Porque mi pueblo es necio, no me conocieron; son hijos ignorantes y no son entendidos; sabios para hacer el mal, pero hacer el bien no supieron. (Jeremías 4.22)

¿Cómo podremos conocer acerca de Dios, sus deseos, lo que le agrada y lo que no, lo que espera de nosotros, etc. si es que no leemos su Palabra diariamente? Mis hermanos, carecer del conocimiento de Dios y su Palabra nos deja muy vulnerables, tanto así que podemos llegar incluso a ser destruidos:


Mi pueblo está siendo destruido porque no me conoce. (Oseas 4.6 NTV)

Mis hermanos, el Señor Jesús dijo: Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí (Juan 5.39).


Por lo tanto, debemos obedecer sus mandatos ¿O es que acaso olvidamos que delante de Dios tendremos que dar cuenta por lo que pensamos, decimos y hacemos? (Romanos 2.15-16; Mateo 12.36; Eclesiastés 12.14).


Oigamos lo que nos dice el profeta Oseas y esforcémonos por conocer a nuestro Dios, porque él desea que nosotros le conozcamos:


Y les daré corazón para que me conozcan que yo soy Jehová; y me serán por pueblo, y yo les seré a ellos por Dios; porque se volverán a mí de todo su corazón. (Jeremías 24.7)

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