• Alexis Sazo

¿Qué tipo de creyente es?



Entonces Judas Iscariote, uno de los doce, fue a los principales sacerdotes para entregárselo. Ellos, al oírlo, se alegraron, y prometieron darle dinero. Y Judas buscaba oportunidad para entregarle. El primer día de la fiesta de los panes sin levadura, cuando sacrificaban el cordero de la pascua, sus discípulos le dijeron: ¿Dónde quieres que vayamos a preparar para que comas la pascua? Y envió dos de sus discípulos, y les dijo: Id a la ciudad, y os saldrá al encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidle, y donde entrare, decid al señor de la casa: El Maestro dice: ¿Dónde está el aposento donde he de comer la pascua con mis discípulos? Y él os mostrará un gran aposento alto ya dispuesto; preparad para nosotros allí. Fueron sus discípulos y entraron en la ciudad, y hallaron como les había dicho; y prepararon la pascua. (Marcos 14.10–16 RVR60)


En estos versículos vemos a cuatro tipos de creyentes. Vamos viéndolos uno por uno.


1. El que guía a otros. Este hombre anónimo es como aquellos creyentes que llevan a otros a lugares en los que necesitaban estar a solas con su Señor. Ellos llevan aguas refrescantes sobre sus hombros atrayendo a los que sienten sed por el Señor. Son verdaderas fuentes para otros, tal como dijo el Señor: «El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva» (Juan 7.38 RVR60). Y asimismo como le dijo Pablo a los Corintios: «Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios» (2 Corintios 4.7 RVR60), nosotros acarreamos esa preciosa agua que da vida en vasos de barro, así como el hombre llevaba agua en un cántaro hecho de barro.


2. El que espera a su Señor. El dueño del aposento alto, es el tipo de creyente que en todo momento espera a que su Señor pase y se quede a comer con él. Son aquellos que disponen sus corazones y bienes para su Señor, y para que los suyos lo ocupen. Siempre están deseando ser útiles a Dios, aunque sea ofreciéndoles un lugar a sus hermanos; pues ellos no se olvidan de hacer el bien, tal como manda Dios: «Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios» (Hebreos 13.16 RVR60).


3. Los obedientes. Los creyentes que son como los dos discípulos enviados por el Señor, son esa clase de creyentes que obedecen a su Señor sin preguntar, rezongar, sino que además, hacen todo cuanto su Señor les mandó a hacer sin dejar nada inconcluso. Siguen el ejemplo de su maestro, pues Él dijo: «Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese» (Juan 17.4 RVR60). Esta clase de creyentes siempre hace lo que su Señor le mandó sin importar el costo, porque saben que no pueden dejar las cosas a medias o mal hechas.


4. El rebelde: Finalmente, existen creyentes como Judas, que buscan hacer su voluntad, que desean las cosas de este mundo por sobre las del reino de los cielos. Son aquellos que tienen la vista muy corta y no se dan cuenta que todo lo terrenal es efímero, pero tristemente buscan las riquezas y lo que ofrece este mundo, pues han quitado la mirada de su Señor para fijar sus ojos en lo mundano. Buscan satisfacerse a sí mismos y no satisfacer a aquel que los compró con un alto precio. De ahí que su Palabra nos advierta sobre ser rebeldes, pues dice: «El rebelde no busca sino el mal, y mensajero cruel será enviado contra él» (Proverbios 17.11 RVR60).


¿A cuál de estos cuatro se parece usted? Espero que ninguno de nosotros sea como el rebelde, como el que busca hacer su propia voluntad y satisfacer sus propios deseos. Mejor, procuremos ser como los restantes tres tipos de creyentes.


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