• Iris P.

Prueba tu cansancio



¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance. El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. (Isaías 40.28–29 RVR60)


Alguien me confió que se estaba sintiendo culpable. Me dijo: «A pesar de que soy cristiana, ¡me canso mucho!» Revisando las Escrituras me encontré que el pueblo de Dios a veces sufría de fatiga y agotamiento. No obstante, la iglesia de hoy no parece dispuesta a admitir esto. En nombre de una vida cristiana victoriosa, algunos consideran que la fatiga física es resultado de no confiar ni obedecer a Dios.


Sin embargo, según Isaías, nuestro creador espera que sus criaturas finitas se fatiguen. Promete renovar sus fuerzas si esperamos en Él: Los jóvenes se fatigan y se cansan; los más fuertes flaquean y caen; pero los que confían en el Señor recobran las fuerzas y levantan el vuelo, como las águilas; corren, y no se cansan; caminan, y no se fatigan. (Isaías 40.30–31 RVC)


También entiende que nuestra necesidad de fortaleza, al igual que nuestra necesidad de alimentos, no es algo para lo que debe proveer una sola vez y para siempre.


Nuestra opción no es si vamos a fatigarnos. En mi caso personal padecí agotamiento físico durante un largo período debido a la ansiedad, el temor y la amargura. Gracias al Señor, estos sentimientos negativos ya no me dominan. Pero todavía me canso mucho porque estoy involucrada en muchas causas meritorias y por mi deseo de vivir fielmente como sierva de Cristo.


Hazte una «prueba de fatiga». Si tu fatiga se debe a razones erradas, busca humildemente la amante corrección de Dios. Si tu fatiga se debe a buenas causas, pídele a Dios que renueve tus fuerzas. No tienes que sentirte culpable por tu cansancio.


—JEY

Nuestro Pan Diario

09 de agosto de 1997

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