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  • Foto del escritorAlexis Sazo

Promesas en las cuales confiar



Yo os he entregado, como lo había dicho a Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie. (Josué 1:3)


A través de la palabra de Dios encontramos muchas promesas, algunas de ellas son libres y otras tienen condiciones. Por ejemplo, una con condición es la promesa que le hizo Dios a Josué cuando le dijo: «Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas» (Josué 1:7).

 

Pero ¿por qué Dios le pide a Josué que se esfuerce y sea valiente? Porque hay veces en las que Dios nos encomienda a hacer grandes cosas, las cuales nos pueden atemorizar, ya sea porque no nos sentimos capaces de hacerlas, o porque nunca las hemos hecho. Por eso Dios nos anima a esforzarnos y ser valientes frente a lo desconocido, aunque nos recuerda que siempre está con nosotros:


No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. (Isaías 41:10)


Palabras muy similares son las que dijo el Señor antes de ascender a los cielos: «y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén» (Mateo 28:20). No obstante, la razón por la cual tememos, es porque estamos confiando en nuestra capacidad, pero nos olvidamos de que el Dios que tenemos a nuestro lado es el Todopoderoso, y que separados de Él nada podemos hacer (Juan 15:5).


Por lo tanto, mis hermanos, cada vez que nos enfrentamos a lo desconocido, debemos recordar las promesas de aquel que no miente, esto es, a Dios, quien, además, promete estar con nosotros para ayudarnos y guiarnos hasta el fin del mundo. 

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