• Alexis Sazo

Prepárate para el mañana



Dijo Dios a Moisés: Prepárate, pues, para mañana, y sube de mañana al monte de Sinaí, y preséntate ante mí sobre la cumbre del monte. (Éxodo 34:2)


Mediante estas palabras, Dios convocó a Moisés para darle «las palabras del pacto» que él debía transmitirle a su pueblo. ¡Qué cita tan especial para este conductor de aquel gran pueblo! Pero aún hoy, cuando Dios hace salir el sol, ¿acaso no dice al creyente: Prepárate para la mañana? Prepárese, pues no sabe qué traerá ese día; las posibilidades y ocasiones que le brindará para servir a Dios, las experiencias felices o difíciles que se le presentarán, los peligros a los que estará expuesto. ¡Y quizás sea el día que está esperando, ese glorioso día en que el Señor vendrá!


Cada día es como una aventura nueva y desconocida. ¿Cómo lo emplearemos para estar en armonía con la voluntad divina? El primer contacto con el Señor será la clave de todo el día y le dará la fuerza. A menudo en este encuentro matutino está el secreto de lo que haremos de nuestro día. Quizás nuestras ocupaciones nos impiden pasar mucho tiempo con Dios por la mañana. Pero lo que cuenta no es el número de minutos, sino la calidad de ese contacto con Él. El salmista decía:


Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré delante de ti, y esperaré. (Salmos 5:3)


El momento que estemos en su presencia para escuchar su Palabra nos ayudará a estar «preparados» desde la mañana, de manera que utilicemos bien, para la gloria de Dios, el día que empieza.


Luego, vivamos durante el día como si esta noche tuviésemos que estar en la presencia de Dios para rendirle cuentas de lo que hayamos hecho con nuestro tiempo. Así que, vivamos cada día esperando en su bondad.


Se complace Jehová en los que le temen, y en los que esperan en su misericordia. (Salmos 147:11)


La Buena Semilla


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