• Alexis Sazo

Perderse para hallarse



Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará. (Lucas 9:23–24)


En el mundo actual hay una fuerte aspiración a la realización de sí mismo, me refiero al desarrollo personal. Es cosa de buscar en internet para darnos cuenta que existen muchas técnicas para conseguirlo, lo mismo pasa en las librerías, en la sección de «autoayuda» hay una gran cantidad de libros que hablan de estos temas.


Sin embargo, el evangelio de Dios habla de lo contrario, allí se nos habla de la renuncia y la abnegación. Es lo que vemos en el versículo del encabezado: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame». Las palabras del Señor Jesús pueden parecer severas, pero lo cierto es que son liberadoras. Porque no podemos recibirlas sin aceptar que su mensaje es el del Dios que nos ama. Jesús nos llama –a cada uno– a escucharle y a seguirle.


Precisamente, cuando una personas responde al llamado de Cristo, esa persona pierde su vida, pero vuelve a hallarla de forma muy real. Bien dijo el Señor: «Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará» (Mateo 16:25). Que es lo mismo que dice en los versículos del encabezado. «Salvar su vida», significa que uno vive haciendo su propia voluntad, vive haciendo lo que le place, buscando alcanzar su propia felicidad, despreciando y desechando lo que Dios tiene para decirle. Vivir de esta forma, como dice en el versículo de más arriba, hará que pierda mi vida.


Mientras que «perder la vida» por causa de Cristo es, al contrario, comprender y aceptar que en Él está la fuente de la vida. Y el que cree en el Señor Jesús como su Salvador personal, discierne lo que significa «hallar la vida», lo cual es alcanzar salvación, pues dijo Jesús: «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí» (Juan 14:6). «Hallar la vida» no es buscar egoístamente la plenitud personal, sino que es recibir la vida nueva que únicamente el Hijo de Dios nos puede dar, para que de esta forma podamos vivir una relación cada vez más estrecha con Él a medida que avanzamos en el camino de fe.


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