• Alexis Sazo

Para mí lo más importante



Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida. (1 Juan 5:11–12 RVR60)


En febrero de 1992, justo después del campeonato de esquí de fondo (cross-country) realizado en Finlandia; un esquiador desconocido, proveniente de una aldea de la costa oeste de Noruega, acababa de ganar dos medallas de oro, convirtiéndose en héroe de esa competición.


Todos los periódicos querían saber algo más sobre el joven de 24 años de origen noruego, llamado Kristen Skjeldal, quien había vencido a todos los favoritos de la competencia. Durante una entrevista, se le preguntó acerca de cuáles eran sus ambiciones como deportista, y si esperaba ganar una medalla de oro en los próximos Juegos Olímpicos de invierno. A lo que Kristen respondió: «Para mí, lo más importante es que todos sean salvos». Al día siguiente, todos los diarios mostraban una foto del joven esquiador cristiano leyendo su Biblia.


¿Qué es lo más importante para usted? ¿Alguna vez se lo ha preguntado? Puede que su respuesta a esta última pregunta sea no y ahora se esté preguntando: ¿qué es lo más importante para mí? Una manera sencilla de saber qué es lo más importante para uno, es meditar en cuánto tiempo, pensamientos y energías ponemos en algo o alguien. Quizás para usted lo más importante sea su familia, su trabajo, su posición social, sus estudios, sus logros deportivos, sus posesiones materiales, etc. ¿Y qué hay de Dios? ¿Usted lo considera en su vida? Dice la Palabra de Dios:


Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. (Eclesiastés 12:13 RVR60)


La Palabra de Dios nos enseña que lo más importante de nuestras vidas debería ser Dios. Sin embargo, sencillamente decir: «sí, yo creo en Dios», y vivir una vida como si Él no existiera, no es tomar a Dios en cuenta ni mucho menos reconocerlo como lo más importante de su vida.


Hubo un hombre que no consideró a Dios durante toda su vida, ni tampoco meditó nunca sobre la muerte, es más hacía planes como si jamás fuera a morir, hasta que Dios le dijo: «Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será?» (Lucas 12:20). Si usted sigue el mal ejemplo de aquel hombre, lo único que le espera es la condenación de su alma. No cometa el mismo error, pues Dios está esperando a que usted le busque.


Cercano está Jehová a todos los que le invocan, a todos los que le invocan de veras. (Salmos 145:18)


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