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  • Foto del escritorAlexis Sazo

No sigamos las mentiras del diablo



Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira. Y a mí, porque digo la verdad, no me creéis. (Juan 8:44-45)


Desde el momento que nacemos en este mundo, lo queramos o no, somos moldeados por el sistema satánico del mundo secular, el cual está lleno de mentiras, porque aquel que lo rige es padre de mentira. No obstante, cuando pasamos de muerte a vida, dejamos de pertenecer a este reino de Satanás y pasamos a pertenecer al reino de Dios (Juan 17:11, 16). Pero ¿cuál es el problema? Que lamentablemente —y muchas veces— nos aferramos al mundo con todo lo que nos ofrece, porque le amamos más que a Dios y no queremos abandonar sus placeres. Por esta razón es que Dios nos amonesta diciendo: «Hijos de los hombres, ¿hasta cuándo volveréis mi honra en infamia, Amaréis la vanidad, y buscaréis la mentira?» (Salmos 4:2).


Satanás, como buen engañador de las almas, siempre nos susurra sus mentiras diciéndonos que no pasa nada si gozamos de este mundo, porque para eso vivimos en él; que no es malo escuchar música del mundo, que está bien ver las series y películas con mensajes satánicos, cargadas de violencia, llenos de hechicería y ocultismo o con un alto contenido sexual en el cine, la televisión o por streaming en internet. También nos engaña diciendo que no hay problema si vas a una discoteca a bailar, porque con tal eres joven, ¿cómo vas a vivir como un viejo siendo joven?, etc. Pero el Señor nos advirtió que en estos tiempos no nos dejáramos engañar (Mateo 24:4). La verdad es que podría seguir mencionando mentiras del diablo, pero lo que quiero es que veamos cuál es la verdad de Dios:


No imiten las conductas ni las costumbres de este mundo, más bien dejen que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar. Entonces aprenderán a conocer la voluntad de Dios para ustedes, la cual es buena, agradable y perfecta. (Romanos 12:2 NTV)


Hermanos, era en otro tiempo que andábamos conforme a nuestros propios deseos siguiendo la corriente de este mundo (Efesios 2:1-3), pero eso ya pasó. Por eso es necesario que ahora nos comportemos como lo que somos, es decir, como hijos de Dios y no como hijos de diablo. Porque solo en Jesús podemos ver la Verdad y seguirla, puesto que Él es la verdad (Juan 14:6). 

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