• Alexis Sazo

Malas decisiones




Aconteció en los días que gobernaban los jueces, que hubo hambre en la tierra. Y un varón de Belén de Judá fue a morar en los campos de Moab, él y su mujer, y dos hijos suyos. El nombre de aquel varón era Elimelec, y el de su mujer, Noemí; y los nombres de sus hijos eran Mahlón y Quelión, efrateos de Belén de Judá. Llegaron, pues, a los campos de Moab, y se quedaron allí. (Rut 1.1-2 RVR60)


Elimelec, como cabeza de su familia tomó una mala decisión. En su tierra natal había hambre y él, como padre de familia y proveedor, no podía suplir las necesidades básicas de los suyos. Pero Elimelec tenía dos opciones:


  1. Se quedaba (como el resto del pueblo de Belén) y afrontaba la situación con fe, confiando en que Dios proveería para sus necesidades.

  2. Irse a tierras paganas en busca de alimento físico.


Todos sabemos la decisión que tomó. Pero si llevamos esto al plano espiritual, ¿en qué estado espiritual estaría Elimelec para tomar aquella pésima decisión? Cuando como creyentes no estamos muy bien en lo espiritual, tendemos a tomar decisiones apuradas siguiendo nuestra voluntad; y precisamente, me recuerda la característica del tiempo en el que vivía Elimelec:


En aquellos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía. (Jueces 17.6 RVR60)


Para pensar como Elimelec debemos estar muy lejos de Dios. Porque si decidimos tomar las riendas de nuestra vida y buscar “la mejor opción” por nosotros mismos, claramente no estamos muy cerca de Él, pues no estamos confiando plenamente en Él.


Hermanos, ¿estamos “aburridos” de esperar en Dios? Si está pensando que ese es el caso, le digo que no oiga la voz de su yo, ni la del diablo, porque estos dos siempre quiere que nosotros hagamos nuestra voluntad por sobre la de Dios. Que vivamos de acuerdo a nuestros tiempos y no a los de Dios. Tristemente, al igual que Elimelec, hacer esto siempre nos lleva por un mal camino.


Yo entiendo que a veces hay momentos en la vida que parece que Dios se está demorando “más de la cuenta” e imitamos el error de Elimelec, quien en vez de esperar y confiar en Dios, prefirió irse a una tierra pagana, llena de ídolos. Y lo que es peor, estando allá permitió que sus hijos tomaran mujeres moabitas.


Nosotros no debemos seguir el mal ejemplo de este hombre que llevó a su familia a la ruina, sino que sin importar nuestros problemas, debemos seguir confiando en nuestro Dios, porque con su ayuda saldremos adelante sin equivocarnos. ¿O acaso pensamos que Dios dijo de balde: No te dejaré, ni te desampararé (Josué 1.5 RVR60)? No hermanos, no desesperemos, sigamos esperando en el Señor, sin importar qué tan mal se vea la situación en la que estamos.


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