• Alexis Sazo

La separación



Existe una corriente doctrinal-teológica que en términos generales, considera que existe una especie de separación entre Israel y la iglesia, como si de alguna forma ellos tuvieran un trato diferente para con Dios, no solo ahora, sino que en el futuro escatológico también; pero ¿existe una separación tal? ¿es eso lo que enseñan las escrituras?

Dice la Palabra de Dios:

Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne. En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades. (Efesios 2.11–16 RVR60)

Podemos ver en estos versículos que delante de Dios, ya no hay judíos ni gentiles por separados, sino que todos pasamos a formar parte del cuerpo de Cristo, porque a través de su cruz fuimos reconciliados. Desde aquel momento, ya no existe un pueblo especial y el resto (en términos humanos), sino que existe un único pueblo espiritual, el cual es (el único) cuerpo de Jesús, es decir la iglesia; no existen dos, tampoco un sin número de mini cuerpos. No, existe únicamente un único cuerpo, la iglesia. Por eso el mismo apóstol Pablo le dijo a los gálatas:

No hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer; porque todos sois uno en Cristo Jesús. Y si sois de Cristo, entonces sois descendencia de Abraham, herederos según la promesa. (Gálatas 3.28–29 LBLA)

Misma idea expresada por este apóstol en su carta a los hermanos de Colosas:

Donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos. (Colosenses 3.11 RVR60)

Por lo tanto, no podemos pensar o creer que Dios tiene una categoría especial para el pueblo de Israel, la cual es diferente a la nuestra. No, lo que Israel tiene son algunas profecías que aún no se cumplen. Pero tanto para ellos como para nosotros, la salvación es la misma, así como la condenación del alma. Y vuelvo a repetir, ellos no tienen una categoría especial en lo que a salvación se refiere, porque todos estamos bajo el mismo nuevo pacto:

Y habiendo tomado pan, después de haber dado gracias, lo partió, y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí. De la misma manera tomó la copa después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que es derramada por vosotros. (Lucas 22.19-29 LBLA)

Así que, si los judíos no creen en Cristo como su salvador, lo que les espera es la condenación de su alma por toda la eternidad, lo mismo que al resto del mundo. Y por lo tanto, es un error atribuirles un estatus similar al de la iglesia.


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