• Iris P.

LA MUJER ACTUAL



Así mismo que las mujeres se vistan con modestia, con respeto hacia los demás y con decencia, adórnense con buenas acciones. La mujer debe aprender escuchando con calma y completamente dispuesta a obedecer. No permito que una mujer enseñe ni mande al hombre, sino que mantenga una actitud de tranquilidad. Pues Adán fue creado primero, y luego Eva. Él no fue engañado, sino la mujer al ser completamente engañada por el diablo, cayó en pecado. (1 Timoteo 2.9-14).

¿Qué enseñan las feministas hoy en día?


¡Igualdad con el hombre! 

¡Guerra contra el hombre!

¡Protesta sobre el hombre!

¡No necesitamos al hombre!

¡Dominio sobre el hombre!

¡El hombre es malo; el hombre quiere destruirnos; liberémonos del hombre! 

¡Sigamos luchando hasta que hayamos ganado la guerra contra el hombre!


Esta rebelión, claramente, no procede de Dios, sino de Satanás. Quien, una vez más, vuelve a usar a la mujer para tratar de corromper el orden divino. Pues al principio de la creación del ser humano, el diablo usó a la mujer para que se rebelara contra lo establecido por Dios, asimismo contra su marido. Gracias a esto el pecado fue introducido en la humanidad. 


Tan profundo han calado las mentiras del diablo en el corazón de las mujeres que hoy muchas carecen de vergüenza o de pudor, pues se desvisten en público mostrando sus partes íntimas a modo de protestas contra los varones. Y qué hablar del modo tan descarado de vestir, con poca ropa o mostrando sus líneas contorneadas con ropa ceñida al cuerpo. 


Mientras que las madres creen que se rebelan contra el sistema creado por el hombre al vestir a sus hijas pequeñas como mujeres adultas usando ropa bien ceñida al cuerpo; actuando con tal falta de sabiduría, que exponen a sus hijas a ser abusadas por pedófilos, los cuales, debido al aumento del mal en el mundo, son cada vez más.


Este mundo está en ruinas porque el ser humano le vuelve la espalda al creador (Romanos 1.18-32). Pero lo triste es que muchísimas cristianas se han visto arrastradas por el actuar del mundo, copiando sus modos y maneras. Y hoy en día, muchas miran a los varones con recelo, se sienten víctimas de los hombres o que son buenas por el solo hecho de ser mujeres, siendo que no hay ningún ser humano bueno, sino solo Dios (Lucas 18.19); y no desean someterse a sus maridos (Colosenses 3.18), sino que, al igual que Eva, buscan rebelarse oyendo la voz del diablo. 


Hermanas, no sigamos los pasos del mundo, porque recordemos lo que dice su palabra: 


Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. (1 Juan 2.17)

Así que, seamos obedientes a nuestro Señor y no a nuestros corazones rebeldes, siguiendo el pésimo ejemplo de nuestra madre Eva. 


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