• Alexis Sazo

Jesucristo en las escrituras



Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí. (Juan 5:39 RVR60)


No solo el Nuevo Testamento nos habla del Señor Jesús, sino que en todas las escrituras se nos habla de Él.


En Génesis, por ejemplo, lo podemos ver si miramos la historia de José, ya que vemos representado al Señor cuando miramos la historia de aquel varón. En el libro del Éxodo, vemos al Señor Jesús representado en el cordero pascual, cuya sangre protegió a su pueblo del juicio de Dios. En Levítico, lo vemos en las distintas ofrendas y los sacrificios, los cuales nos ayudan a entender el significado del sacrificio de Cristo en la cruz. Mientras que en Números, lo vemos representado en la serpiente de bronce levantada para salvación de los que habían sido mordidos por aquellas serpientes venenosas, pues solo bastaba con mirarla para ser sanadas. Aquella serpiente de bronce era una representación del Señor Jesús levantado en una cruz para salvar a sus criaturas. Y para ser curados, basta con que miremos hacia Él, quien murió por nosotros en la cruz (Juan 3:14)


En Deuteronomio, es representado en el profeta Moisés guiando al pueblo al lugar de reposo. Mientras que es el capitán del ejército de Dios en el libro de Josué. En el libro de Rut, lo vemos en Booz, quien, conforme a su derecho, redime a Rut, así como Cristo es nuestro redentor. Muchos Salmos nos hablan de su humillación, obediencia, sufrimientos, de su muerte y su gloria. En Proverbios le vemos como la sabiduría personificada; y como el amado en Cantar de los Cantares. En Isaías, se nos presenta como el Mesías prometido, quien además habría de sufrir por los suyos; mientras que en Zacarías leemos: «Mirarán a mí, a quien traspasaron» (Zacarías 12:10).


Ya en el Nuevo Testamento, el Señor Jesús es la buena noticia, cuando le vemos naciendo humildemente en un pesebre; viviendo como el hombre perfecto, siendo crucificado como el Cordero de Dios, y siendo resucitado al tercer día, conforme a lo profetizado, y siendo glorificado arriba en los Cielos.


Toda la Biblia nos habla de Jesucristo, porque Él es el tema principal. Cuarenta escritores, repartidos a través de más de mil cuatrocientos años, en diferentes regiones del mundo y en diferentes idiomas, pero ¡todos concordando al hablar del mismo tema! ¡Este es uno de los milagros de la inspiración divina de la Biblia! Por eso dice en su Palabra:


Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. (2 Timoteo 3:16–17 RVR60)


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