• Alexis Sazo

Episodio #61: El mal ejemplo de Israel (Segunda parte)



Nota: Esta es la transcripción de un episodio del podcast Edificados en Cristo. Para escuchar el episodio del podcast hacer click aquí.


¡Sean todos muy bienvenidos a un nuevo episodio más de su podcast, Edificados en Cristo! Mi nombre es Alexis. Y el día de hoy, les traigo un episodio titulado: El mal ejemplo de Israel, segunda parte. Pero antes, demos paso a la intro y los veo enseguida.


Hace tres semanas atrás hablé acerca de la idolatría, basado en el pasaje de 1 Corintios 10.6-12, en el cual se mencionan la idolatría, la fornicación, provocar o tentar a Dios y la murmuración contra Él. Si alguien no ha escuchado la primera parte de esta serie, es el episodio #59. Entonces, siguiendo con esta misma porción de las escrituras, en el episodio de hoy tocaría hablar acerca de lo que es la fornicación. Pero antes, quiero volver a leer el pasaje de 1 Corintios; dice así la Palabra de Dios:


Estas cosas sucedieron como ejemplo para nosotros, a fin de que no codiciemos lo malo, como ellos lo codiciaron. No seáis, pues, idólatras, como fueron algunos de ellos, según está escrito: El pueblo se sentó a comer y a beber, y se levantó a jugar. Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y en un día cayeron veintitrés mil. Ni provoquemos al Señor, como algunos de ellos le provocaron, y fueron destruidos por las serpientes. Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y fueron destruidos por el destructor. Estas cosas les sucedieron como ejemplo, y fueron escritas como enseñanza para nosotros, para quienes ha llegado el fin de los siglos. Por tanto, el que cree que está firme, tenga cuidado, no sea que caiga. (1 Corintios 10.6–12 LBLA)

Entonces, comencemos con lo más básico, es decir, con la definición de la esta Palabra:


En el AT, en hebreo, este término envolvía la idea de deslealtad y promiscuidad sexual, aplicándose de manera especial a la práctica de la idolatría. Pues no hay duda de que el hecho de que la fornicación, generalmente acompañaba a los cultos idolátricos, lo cual contribuyó a la asociación de estas ideas.


En el NT la palabra griega para fornicación es porneia, que es de donde deriva pornografía; y en su sentido más amplio, denota cualquier clase de inmoralidad sexual, pero la mayoría de las veces se utiliza el término para señalar las relaciones sexuales realizadas fuera del matrimonio. Y también, figuradamente, se refiere a la idolatría y a la apostasía.


Bueno, comencemos por ver el mal ejemplo de Israel. Pablo menciona lo que le ocurrió a Israel cuando estaban cerca del reino de Moab. Dice así la Palabra de Dios:


Mientras los israelitas acampaban en la arboleda de Acacias, algunos hombres se contaminaron al tener relaciones sexuales con las mujeres moabitas del lugar. Estas mujeres los invitaron a los sacrificios a sus dioses, así que los israelitas festejaron con ellas y rindieron culto a los dioses de Moab. De ese modo Israel se unió al culto a Baal de Peor, lo cual encendió el enojo del Señor contra su pueblo. (Números 25.1–3 NTV)

Tal como dice en la definición que di hace poco, la fornicación no solo implicaba las relaciones sexuales sino la infidelidad para con Dios al violar sus mandamientos, específicamente el de adorar a otros dioses. En este aspecto, Dios es explícitamente claro en cuanto a la fidelidad que demanda por parte de Israel. Por ejemplo, los sacerdotes, no podían casarse con cualquier mujer, menos con una que hubiese ejercido la prostitución. Escuche:


No se permite a los sacerdotes casarse con una mujer contaminada por la prostitución, ni casarse con una mujer divorciada, porque los sacerdotes están separados como santos para su Dios. (Levítico 21.7 NTV)

Otro ejemplo que podemos encontrar, es que ningún padre podía hacer que su hija se prostituyera. Escuche:


No degradarás a tu hija haciendo que se prostituya, para que la tierra no se entregue a la prostitución ni se llene de corrupción. (Levítico 19.29 LBLA)

El solo hecho de que una mujer no fuera virgen al momento de casarse, es decir, que hubiese tenido relaciones sexuales antes de casarse y sin que sus padres lo supieran, Dios lo condenaba con la muerte. Dice así su Palabra:


Pero si el asunto es verdad, que la joven no fue hallada virgen, entonces llevarán a la joven a la puerta de la casa de su padre, y los hombres de su ciudad la apedrearán hasta que muera, porque ella ha cometido una infamia en Israel prostituyéndose en la casa de su padre; así quitarás el mal de en medio de ti. (Deuteronomio 22.20–21 LBLA)

Lo mismo pasaba con aquellos que eran atrapados teniendo relaciones sexuales fuera del matrimonio, la Palabra de Dios dice que a ambos se les debía dar muerte. Escuche:


Si un hombre comete adulterio con la esposa de su vecino, tanto el hombre como la mujer que cometieron adulterio serán ejecutados. (Levítico 20.10 NTV)

Bueno, en casi todo el capítulo 20 de Levítico, Dios habla sobre las inmoralidades sexuales que le desagradan. No las voy a mencionar porque son bastantes, pero les aconsejo que lo lean si es que nunca lo han hecho. Es que ahí podemos ver los estándares de Dios. Y claro, muchas personas, especialmente los inconversos, consideran que la santidad demandada por Dios era extremista, sobre todo los castigos; y utilizan estos pasajes para hablar de un Dios sanguinario que le gustaba matar gente. Lamentablemente, en estos días muchos cristianos que ignoran acerca de la santidad de Dios, repiten las mismas cosas que dice el mundo; sin llegar a entender cuál es la santidad de nuestro Dios quien no tolera ni siquiera mirar el pecado. Por eso dice su Palabra:


Dios es juez justo, y Dios está airado contra el impío todos los días. Si no se arrepiente, él afilará su espada; armado tiene ya su arco, y lo ha preparado. Asimismo ha preparado armas de muerte, y ha labrado saetas ardientes. (Salmos 7.11–13 RVR60)

El pecado no es cosa ligera a los ojos de Dios, Él verdaderamente lo abomina y detesta con cada partícula de su Santo ser. Y que nosotros nos tomemos el pecado con tanta liviandad, siendo creyentes, es algo aún más atroz. Mis hermanos, por eso es que tuvo que castigar de aquella manera a su propio Hijo en la cruz del Calvario, ya que, literalmente, destruyó al pecado sobre la cruz.


Ahora, volviendo al tema central del podcast, la fornicación, a los ojos de Dios, no se circunscribía exclusivamente a los pecados sexuales como veíamos en el pasaje de Números, sino también a la relación con otros pueblos, pero no en un trato con ellos, sino que uniéndose a otros pueblos y dejándolo a Él. Escuche:


Te tratarán con odio, te robarán todo lo que tienes y te dejarán completamente desnuda. Tu vergonzosa prostitución quedará a la vista de todo el mundo. Tú misma te provocaste todo esto al prostituirte con otras naciones y contaminarte con todos sus ídolos. (Ezequiel 23.29–30 NTV)

Y a los ojos de Dios, la idolatría era una forma de fornicación también, pues dice en su Palabra:


Pero ten cuidado. No hagas alianzas con los habitantes de la tierra a la que vas a entrar, para que no te sean un tropiezo. Ustedes derribarán sus altares y harán pedazos sus estatuas y sus imágenes de Asera. De ninguna manera te inclinarás ante ningún otro dios, porque yo, el Señor, soy un Dios celoso. Mi nombre es “Dios celoso”. Por lo tanto, no harás alianza con los habitantes de esa tierra, porque ustedes podrían prostituirse al ir en pos de sus dioses, y entonces ofrecerán sacrificios a sus dioses, y los invitarán a comer de sus sacrificios, o casarán a sus hijas con tus hijos, y al prostituirse sus hijas por seguir a sus dioses, harán que también tus hijos se prostituyan al seguir a los dioses de ellas. (Éxodo 34.12–16 RVC)

Y también dice:


No te alegres, oh Israel, hasta saltar de gozo como los pueblos, pues has fornicado apartándote de tu Dios; amaste salario de ramera en todas las eras de trigo. (Oseas 9.1 RVR60)

Esta fue una de las principales causas por las cuales Dios castigó a los reinos de Israel y Judá entregándolos al cautivero de a Asiria y Babilonia, respectivamente.


Aunque cuando uno lee sobre la infidelidad de Israel en el Antiguo Testamento, no queda del todo claro la razón medular del porqué a Dios le desagrada tanto, ya que siempre se expresó como un mandamiento y a lo mucho se habló de qué pasaría si no se obedecía ese mandamiento, pero nunca se explica la razón o el porqué. Esta explicación no solo la hallamos en el NT, sino que además, el concepto se amplía incluso más. Pero antes de ahondar en esto, recordemos que el concepto de forminación en el NT denota cualquier clase de inmoralidad sexual, pero la mayoría de las veces se utiliza el término para señalar las relaciones sexuales realizadas fuera del matrimonio; y también, figuradamente, a la idolatría y la apostasía.

Entonces, comencemos con la explicación de porqué a Dios le desagrada tanto este tipo de pecado. El apóstol Pablo, en su primera carta a los corintios, luego de corregir un tema de inmoralidad sexual que ocurría en aquella iglesia local, el cual encontramos en el capítulo 5; nos da una explicación detallada de porqué Dios abomina ese tipo de pecado. Escuche:


¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? ¿Quitaré, pues, los miembros de Cristo y los haré miembros de una ramera? De ningún modo. ¿O no sabéis que el que se une con una ramera, es un cuerpo con ella? Porque dice: Los dos serán una sola carne. Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él. Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca. ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios. (1 Corintios 6.15–20 RVR60)

Acá se nos enseña el porqué es tan grave este pecado. Cuando nosotros, los creyentes, pasamos de muerte a vida, nos volvemos uno con Dios, pues tal como dice el apóstol a los efesios, pasamos a ser parte del cuerpo de Cristo y al mismo tiempo la esposa de Él (Efesios 5.22-33). Además, Pablo nos explica que cuando se tiene una relación sexual fuera del matrimonio entre un hombre y una mujer, no solo nos volvemos uno con esa persona, sino que además pecamos contra nuestro propio cuerpo que es templo del Espíritu Santo.


Mis hermanos, es que desde el momento en que nos convertimos, dejamos de ser nuestros y ya no nos pertenecemos a nosotros mismos para hacer lo que se nos venga en gana; porque fuimos comprados como esclavos de Dios y el precio de nuestras almas es la sangre del Cordero de Dios derramada en la cruz del Calvario. Una vez que creímos en el Señor, fuimos libertados del pecado, pero hechos siervos de Dios y esto también incluye a nuestros cuerpos, por eso Pablo dice: ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?


Desde ese punto de vista, el solo hecho de pecar, nos vuelve fornicarios delante de Dios, porque abandonamos nuestra pertenencia a Él para irnos tras nuestros propios deseos carnales pecaminosos. Es que cuando Pablo le explica a los efesios nuestra relación con Dios, les dice que nosotros somos un cuerpo con él, pero además somos su esposa. Este concepto nos aclara aún más la idea de un cuerpo. Porque cuando un hombre y una mujer se casan, toman un compromiso delante de Dios que ya no se pertenecen a sí mismos, sino que su cuerpo le pertenece a su contraparte, es decir, el cuerpo de la mujer le pertenece al varón y viceversa. Entonces, si uno de los dos tiene una relación sexual fuera del matrimonio, lo vuelve un adúltero o adúltera, porque está haciendo un mal uso del cuerpo que ya no es de su pertenencia. Y eso es lo que Dios ve en nosotros, no solo cuando tenemos relaciones sexuales inmorales, sino cuando pecamos idolatrándonos a nosotros mismos. No ahondaré en esto último, porque lo expliqué en la primera parte de esta serie, me refiero a la idolatría, que como dije al principio, es el episodio #59 del podcast.


Ahora, sabemos que, como bien nos dijo el Señor Jesús, toda inmoralidad sexual tiene su origen en el corazón del hombre. Escuche:


Porque de adentro del corazón humano salen los malos pensamientos, la inmoralidad sexual, los robos, los homicidios, los adulterios, las avaricias, las maldades, el engaño, la lujuria, la envidia, la calumnia, la soberbia y la insensatez. Todos estos males vienen de adentro y contaminan a la persona. (Marcos 7.21–23 RVC)

De ahí el llamado de Dios en Proverbios a que guardemos nuestro corazón por sobre todas las cosas (Proverbios 4.23). Es que, no podemos ignorar que nuestros corazones son perversos (Jeremías 17.9) y que no podemos confiar en ellos como nuestras guías, porque nos desviarán hacia el pecado. Ahora, el Señor Jesús, también nos dejó en claro que no era necesario cometer el acto sexual físico, sino que bastaba con sentir el deseo lujurioso en nuestros corazones. Escuche:


Pero yo digo que el que mira con pasión sexual a una mujer, ya ha cometido adulterio con ella en el corazón. (Mateo 5.28 NTV)

Por eso es que como creyentes no podemos darle rienda suelta a cualquier pensamiento o deseo que sintamos en nuestra carne, sino que debemos combatirla a diario; y cada día debemos negarla al colgarla en una cruz, para así, poder seguir a Cristo como uno de sus discípulos (Lucas 9.23); porque bien dice el apóstol Pablo a los Romanos:


Por lo tanto, amados hermanos, no están obligados a hacer lo que su naturaleza pecaminosa los incita a hacer; pues, si viven obedeciéndola, morirán; pero si mediante el poder del Espíritu hacen morir las acciones de la naturaleza pecaminosa, vivirán. (Romanos 8.12–13 NTV)

Algo interesante de mencionar, es que en sentido figurado, la fornicación se refiere a toda forma de apostasía, entendiéndola como el alejarnos de Dios. Por ejemplo, en 2 Tesalonicense 2.3, la apostasía de la que habla Pablo, significa el abandono y rechazo de la fe. Este término conlleva la idea de rebeldía, porque en los papiros antiguos se usaba políticamente para hablar de los rebeldes. Y del mismo modo, la fornicación, en sentido figurado, se refiere a la relación inmoral de un creyente con otros dioses, como por ejemplo, el dinero o nuestros propios deseos carnales.


Así que, hermanos, tengamos cuidado con ser fornicarios delante de Dios; procuremos no ser como el pueblo de Israel, tal como nos dice el apóstol Pablo; ya que como hemos visto toda forma de idolatría es considerada como un acto de fornicación a los ojos de Dios y lo mismo pasa con cualquier tipo de inmoralidad sexual en nuestras vidas, ya sea en nuestros corazones y mentes o cometiendo un acto carnal fuera del matrimonio entre un hombre y una mujer. Por esto es mejor que hagamos caso de las palabras que le dijo el apóstol Pablo a la iglesia en Tesalónica. Escuche:


Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. (1 Tesalonicenses 5.23 RVR60)

Que el Señor les bendiga.



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