• Iris P.

EL LLAMADO DE DIOS AÚN SIGUE



Mas Jehová llamó al hombre, y le dijo: ¿dónde estás tú? (Génesis 3.9 RVR60)


Sin embargo, de una o dos maneras habla Dios; pero el hombre no entiende. (Job 33.14 RVR60)


Otro año nuevo de algarabía, fiestas, gritos, bailes y borracheras. Pero la pregunta de Dios al hombre aún resuena en nuestros días para todos los perdidos: ¿dónde estás tú? La gran mayoría de las personas celebraba que el 2020 por fin se terminó; todos llenos de esperanzas de que este año 2021 será mejor que el anterior, que por fin podremos volver a la normalidad, etc.


Es cierto que un año más trae tanto cosas buenas como malas. No obstante, has pensado si es que en este año llegas a morir, ¿qué pasará con tu alma? ¿Sabes dónde pasarás la eternidad? Porque el Señor Jesús cuando vino al mundo nos reveló que existen solo dos destinos para el alma: El cielo donde está Jesús o la condenación eterna, donde es el lloro y el crujir de dientes (Mateo 13.50).


El Señor Jesús oraba a su Padre, diciendo: He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste, y han guardado tu Palabra, y han creído que tú me enviaste. Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo. No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como yo tampoco son del mundo. (Juan 17.6,8-9,15-16 RVR60)


¿Por qué oró así el Señor? Porque para obtener la salvación de nuestras almas ¡el autor de la vida tuvo que morir! Su sangre derramada en la cruz fue el precio que pagó por nuestra redención.


Jesús orando también decía: Padre aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo (Juan 17.24 RVR60). Pues el deseo de Dios es que todos los seres humanos seamos salvos.


Todos debemos morir un día, lo queramos o no, pensemos en ello o no. Pero todo en este mundo llega a su fin, pues nada es para siempre acá. Y el problema es que la existencia no se acaba cuando morimos, sino que, como ya mencioné, Dios nos dijo que existen únicamente dos destinos para nuestras almas una vez que morimos.


Pensemos, ¿qué nos ofrece este mundo? Posesiones materiales, dinero, placeres carnales, etc. pero ¿y cuánto vamos a durar disfrutando de esas cosas? ¿80, 90, 100 años? El problema es que ineludiblemente, un día nos pedirán el alma y tendremos que partir de este mundo; pero ¿qué será de ti, a dónde irás? Piensa en ello. Deja de mirar, el suelo, eleva tu mirada al único que te puede salvar de una eterna condenación; porque es mejor tener a Dios como Salvador que como Juez.


Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos. Y te alumbrará Cristo. (Efesios 5.14 RVR60)


No te tardes y busca a Dios, porque mañana podría ser muy tarde.


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