• Alexis Sazo

Confiar en las promesas de Dios



Entonces Abram se fue tal como el Señor le había dicho; y Lot fue con él. Y Abram tenía setenta y cinco años cuando partió de Harán. (Génesis 12.4 LBLA)


Durante veinticinco años, Abraham creyó en la promesa de que Dios le iba a dar un hijo nacido de su esposa Sara. Con esa promesa en mente, se mantuvo esperando en Dios por unos largos veinticinco años. Sin importar que Sara se ponía cada año más débil y la resistencia del cuerpo de ambos se volvía más frágil. Pero Abraham no se atrevía a ver de esa manera a su mujer ni a sí mismo, sino que él tenía puesto sus ojos de fe en Dios. Que es lo que cada uno de nosotros debe hacer, pues bien nos dice su Palabra en Hebreos: «y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe» (Hebreos 12.1–2).


Otro buen ejemplo de la paciencia que debemos tener en las promesas de Dios es David, quien dijo: Espera al Señor; esfuérzate y aliéntese tu corazón. Sí, espera al Señor. (Salmos 27.14 LBLA)


Dios le prometió que se convertiría en rey de Israel (1 Samuel 16). Pero David esperó más de dos décadas y sufrió muchas pruebas antes de poder recibir el trono (2 Samuel 5). Y aunque estuvo «al alcance de su mano» (ver 1 Samuel 24.3-4; 26.7-11). Mis hermanos, todo esto siempre tiene un propósito de parte de Dios, pues bien dice su Palabra:


Bueno me es haber sido humillado, para que aprenda tus estatutos. (Salmos 119.71 RVR60)


David entendió esto y esa es la razón porqué pudo decir confiadamente «espera en el Señor». Y así como Abraham, él sabía que sin importar cuánto demorara, Dios cumpliría fielmente su promesa.


Claro, es extremadamente difícil poder ver lo que uno desea, pero que no somos capaces de alcanzarlo. Quizás el Señor le ha hecho una promesa en la cual mantiene sus esperanzas, no obstante, está evitando que la alcance por ahora. Bajo ningún punto de vista Dios ha fallado, ese tipo de pensamiento es clásico del maligno y por lo tanto, no debemos escucharlo.


Dios quiere llevarnos a un bendito lugar de fe, hasta que tengamos el tipo de mente en donde todo lo que pidamos, creamos que lo recibiremos. Así como dijo el Señor: Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis. (Mateo 21.22 RVR60)


Mis hermanos, Dios Padre no se ha olvidado de nosotros, ni tampoco nos ha denegado lo que nos prometió; sino que Él no dejará pasar esta oportunidad sin trabajar en nuestra fe y alma. Cada momento de «tardanza» es una oportunidad para expresar nuestra confianza en su carácter infalible y para que Él desarrolle la fe, la paciencia y la confianza en Él dentro nuestro. Mantengámonos firmes, confiando en Él, porque a su tiempo dará la respuesta.


El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros. (2 Pedro 3.9 RVR60)



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