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  • Foto del escritorAlexis Sazo

Confesar nuestros pecados los unos a los otros



Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho. (Santiago 5:16)


Muchas veces, como creyentes, nos da pavor que otro hermano(a) se entere de los pecados que hemos cometido, ya que tenemos una imagen de santidad o una imagen de «intachables» que debemos mantener para con los de afuera. Sin embargo, la Palabra de Dios nos manda a otra cosa, y que es lo que leemos en el versículo del encabezado.


Quizás alguno se preguntará ¿por qué tendría que hacer tal cosa? Digo esto, porque creo que está en el colectivo mental, eso de confesar pecados a otro hombre como una práctica de la iglesia católica. Pero no se deje confundir, esta confesión no es para perdón de pecados, sino que tiene otro fin muy diferente. 


El versículo de Santiago, se nos habla de confesar pecados, pero además de orar los unos por los otros. Y esta es la razón del mandato, que Dios quiere que nos confesemos este tipo de pecados «secretos» entre los hermanos para que oremos entre nosotros, ya que así el enemigo no podrá actuar para entorpecer nuestra vida espiritual.


Esta confesión se debe hacer a un creyente que tenga la suficiente madurez para que no nos juzgue, sino que pueda ayudarnos en oración. Y como decía, de esta manera evitaremos que Satanás gane terreno en nuestras vidas. Porque cuando tenemos un pecado oculto para los demás —uno que practicamos con regularidad—, Satanás lo usará para minar nuestra vida espiritual, enlentecer nuestro crecimiento y así manchar todo nuestro testimonio. Porque recordemos lo que nos dice su Palabra: «Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario, el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quién devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo» (1 Pedro 5:8–9). 


Por esta razón es que debemos pedirle a Dios que nos provea de «un confesor» en la fe, para que pueda orar por nosotros, y nosotros por él. Ya que de esta forma podremos vencer al mal, sin ser vencidos por este. Y de esta forma no estaremos luchando solos contra el pecado de nuestra carne, y ya no seremos presa fácil del enemigo. De ahí la importancia de poder contar con hermanos de confianza a los que les podamos pedir ayuda en estas situaciones. 

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