• Alexis Sazo

Caminadora eléctrica



Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte. (Proverbios 14.12 RVR60)


No sé ustedes, pero a mí no me gustan mucho las caminadoras eléctricas, no porque no me guste hacer ejercicio, sino porque me aburro y cuando me bajo, me mareo. Antes de las lesiones de columna lumbar que tengo, me gustaba mucho salir a correr, pero cuando lo hacía en el gimnasio era bastante aburrido, ya que el odómetro marca 1.5km, pero en realidad uno no ha ido a ninguna parte.


Lo cierto es que la vida sin Dios es como vivir sobre una caminadora, no nos lleva a ninguna parte; nos da la impresión que avanzamos en la vida, que progresamos y hacemos cosas, pero lo cierto es que no. De ahí que el Proverbio del encabezado sea tan decidor. El ser humano piensa que sus caminos son rectos, que están bien, aunque no se dan cuenta que les conducen a la muerte segunda.


La descripción que nos da la Palabra de Dios sobre la vida en la tierra no puede ser más exacta:


¿Qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol? Generación va, y generación viene; mas la tierra siempre permanece. Sale el sol, y se pone el sol, y se apresura a volver al lugar de donde se levanta. El viento tira hacia el sur, y rodea al norte; va girando de continuo, y a sus giros vuelve el viento de nuevo. Los ríos todos van al mar, y el mar no se llena; al lugar de donde los ríos vinieron, allí vuelven para correr de nuevo. Todas las cosas son fatigosas más de lo que el hombre puede expresar; nunca se sacia el ojo de ver, ni el oído de oír. (Eclesiastés 1.3–8 RVR60)


Al igual que estos fenómenos naturales, la vida siempre se está moviendo, pero nunca llega a ninguna parte; siempre encuentra cambios, pero nunca halla nada realmente nuevo. Por eso dice en los versículos siguientes:


¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y nada hay nuevo debajo del sol. ¿Hay algo de que se puede decir: He aquí esto es nuevo? Ya fue en los siglos que nos han precedido. No hay memoria de lo que precedió, ni tampoco de lo que sucederá habrá memoria en los que serán después. (Eclesiastés 1.9–11 RVR60)


La gente sin Dios no tiene esperanza, pues van camino a la muerte; y lo que es peor, luego de morir serán olvidados ¡qué panorama tan deprimente! No obstante, ¡qué diferente son las cosas para los que conocen a Dios! Sí, es cierto, también experimentamos las mismas rutinas, la monotonía y la dificultad, pero en lugar de estar sobre una máquina caminadora, estamos de viaje para llegar –al morir– a nuestro destino final, el cielo donde mora nuestro Dios y Salvador Jesucristo; porque la esperanza de gloria es Cristo en nosotros (Colosenses 1.27 RVR60).


Si usted no tiene esta esperanza, reconozca que es pecador, arrepiéntase de sus pecados y reciba el regalo de la salvación gratuita que le ofrece el Señor Jesús en esta hora. Y Él transformará su andar sobre una monótona caminadora eléctrica sin destino, en un viaje muy significativo con un final aun mejor. ¡No se demore!


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