• Alexis Sazo

Cómo construir



Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. (Mateo 7.24–25 RVR60)


Yo no soy un carpintero experto, pero construí mi propia casa (al menos la mayor parte de ella). En el proceso aprendí que necesitaba un plano bien detallado y la ayuda de alguien que tuviera experiencia en construcción para poder completar la construcción.


El proyecto al que hace referencia el Señor en el pasaje de Mateo 7.24–29, hace que el mío parezca un juego de niños. Lo que el Señor Jesús dijo se aplica al proceso de toda una vida de construir un carácter piadoso como creyentes. Y las instrucciones en detalle se encuentran en el sermón del monte (Mateo capítulos del 5 al 7). He aquí algunas de ellas: debemos andar una milla extra (Mateo 5.41); bendecir a los que nos maldicen (Mateo 5.44); tratar a los demás como nos gustaría que nos trataran a nosotros (Mateo 7.12); gozarnos cuando nos vituperen, persigan y digan mal de nosotros (Mateo 5.12).


Cuando tratamos de poner en práctica los mandamientos del Señor, respondemos al desafío de construir, ya que Él dijo: «Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace». Acá el Señor nos deja en claro no basta con solo oírlas, sino que debemos ponerlas en práctica; pues nada sacamos con tener un plano detallado de lo que queremos construir, si no nos ponemos a construir lo que está en el plano. Y tan pronto como decidimos obedecer notamos la necesidad que tenemos de que alguien nos ayude, alguien que sea más sabio y fuerte que nosotros. El Señor Jesús, es el maestro constructor, es aquella persona que nosotros necesitamos que nos guíe y nos ayude, porque Él vivió una vida perfecta y jamás cometió un pecado.


En conclusión, mis hermanos, estudiemos detenidamente este plan de construcción que hallamos en el sermón del monte, porque, por así decirlo, es nuestro manual de instrucciones, y sobre todo, busquemos la ayuda del Señor Jesús siempre; porque solo Él nos puede ayudar a construir una casa que sea lo suficientemente firme para soportar la lluvia, los ríos y el viento que pueden golpearla a lo largo de nuestras vidas.

—DJD

Nuestro pan diario (modificado)


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