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  • Alexis Sazo

Andando como hijos de luz



Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz (Efesios 5:8)


Antes de su conversión, los creyentes de la región de Éfeso andaban como los demás paganos inconversos, es decir, en las tinieblas del pecado, de la idolatría y de la sensualidad. Ellos vivían en una ciudad pagana por excelencia, ya que se encontraba allí el templo de Diana o Artemisa, que era una de las 7 maravillas del mundo antiguo. Por lo tanto, era un lugar de peregrinaje de todas las regiones aledañas. Además, la ciudad estaba entregada al paganismo y la hechicería, puesto que, dice en Hechos 19:19, «Asimismo muchos de los que habían practicado la magia trajeron los libros y los quemaron delante de todos; y hecha la cuenta de su precio, hallaron que era cincuenta mil piezas de plata».


Los efesios, antes de Cristo, realmente iban a oscuras por la vida, sin rumbo, sin meta, sin esperanza. Lo mismo que todos nosotros antes de conocer a Cristo. Pero, al creer y entregarse al Señor, el Espíritu Santo les había iluminado los ojos del corazón (Efesios 1:18). Nótese que antes eran tinieblas por naturaleza (Efesios 2:3); ahora son «luz en el Señor», tal como dice el versículo del encabezado.


Al final de dicho versículo dice: «andad como hijos de luz». El secreto de una vida plenamente realizada consiste, en efecto, en «vivir lo que se es». Que es a lo que el mundo no nos llama, lo vemos en las RRSS, estas están plagadas de «vidas perfectas», de «gente perfecta», pero sabemos que la mayoría vive una mentira, porque no es lo que son en verdad, solo pretenden frente a la cámara. Y nosotros, como creyentes, no podemos hacer lo mismo, por ejemplo, en el local, pretender que vivimos vidas santas, cuando en realidad no lo hacemos. Porque, como dice el versículo 8, «tenemos que andar como hijos de luz». Pero, mis hermanos, ¿Cuál es el fin de vivir como hijos de luz? Darle gloria a Dios. Dijo el Señor Jesús:


Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos [énfasis añadido]. (Mateo 5:16)


Esto debe ser así, porque los creyentes ya no buscamos complacernos a nosotros mismos, ya no buscamos nuestra propia gloria, sino que ahora que somos luz y nos comportamos como hijos de luz, por lo tanto, nuestro objetivo ahora es glorificar a Dios, mediante la obediencia a sus mandamientos y la imitación de su Hijo Jesucristo. Pero ¿le damos gloria a Dios con nuestras vidas andando como hijos de luz?


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