• Iris P.

¡ALERTA, ALERTA!



¿Soy yo un Dios de cerca—declara el Señor— y no un Dios de lejos? ¿Podrá alguno esconderse en escondites de modo que yo no lo vea?—declara el Señor. ¿No lleno yo los cielos y la tierra?—declara el Señor. (Jeremías 23.23–24 LBLA)

¿No quema mi palabra como el fuego? —dice el Señor—. ¿No es como un martillo poderoso que hace pedazos una roca? (Jeremías 23.29 NTV)

No hagamos caso cuando se nos presenta al Dios del cielo como únicamente amor sin hablar nada de la condenación del pecado, ¿por qué? Porque Dios no es solo amor, Él, por ejemplo, es justo, pues dice su Palabra:

Dios es juez justo, y un Dios que se indigna cada día contra el impío. (Salmos 7.11 LBLA)

Quizás alguien se pregunte ¿quién es el impío? No son solo los que hacen maldades e injusticias contra su prójimo, sino también aquellos que le vuelven la espalda a Dios y no hacen caso de su Palabra. Oiga, los ojos del Señor están sobre todos tanto justos como injustos y por esta causa no podemos hacer lo que nos viene en gana sin recibir el pago de nuestros actos; un día no muy lejano, tendremos que rendir cuentas a Dios de todo lo que hemos hecho mientras estuvimos en el cuerpo, sea bueno o sea malo. No se engañe, Dios lo conoce todo, pues su Palabra nos dice:

Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia. Porque todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta. (Hebreos 4.13 RVR60)

Aunque claro, Satanás está trabajando arduamente para llevarse con él el mayor número de almas a la condenación eterna y para ello mantiene a la gente con sus mentes tan ocupadas con las cosas de esta vida: las riquezas, las entretenciones, las posesiones materiales, etc. Las personas no quieren pensar en qué les pasará una vez que partan de este mundo, ni menos saber del evangelio de nuestro Señor; y esta es solo una de las tantas artimañas del maligno.

Este ser malvado se revuelca de la risa al ver como caemos en sus demoníacos planes, sí incluso los creyentes quedamos atrapados en ellos; por ejemplo, ¿usted lee la Biblia a diario? Porque es increíble saber del gran número cristianos que no la leen todos los días. ¿Y qué pasa con la oración? Muchos piensan que no necesitan orar, pues dicen: “estoy bien así”. Solo se “preocupan” de las cosas de Dios los días domingos durante un breve tiempo, mientras que el resto del tiempo viven como si Dios no existiera. Y ni hablar de esos creyentes que se van de vacaciones sin Biblias, porque parece que se toman vacaciones hasta de Dios. El diablo nos mantiene tan entrenidos viendo series y películas en Netflix, cosas en YouTube, atrapados en Instagran, Facebook, Twitter o hablando todo el día por WhatsApp.

Hermanos, dejemos de perder el tiempo y pongamos atención a lo que Dios nos anuncia, porque el fin está cada día más cerca y nosotros no podemos desperdiciar nuestro tiempo.

Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor. (Efesios 5.15–17 RVR60)

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